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Los Diez
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Fotografía: Arkos Arkoulis
No hace mucho, heredé una casa repleta de muebles. Aunque la mayoría de ellos estaban dañados por descuido, lo asumí. De hecho, hice dos mudanzas, un total de mil millas con la esperanza de poder restaurarlos a su belleza original.

Unos cuatro meses atrás me puse en esa tarea. Nunca había arreglado un mueble en toda mi vida. Compré una revista de esas hágalo-usted mismo, una lijadora eléctrica, barniz para madera y brochas. Comencé a leer y a trabajar.

Me pasé horas limpiando, lijando, barnizando y poniendo las primeras capas de barniz. Pero la mayoría de las veces, me sentí frustrada por los resultados. No se veían bien. Numerosas veces comencé a lijarlos nuevamente para volver a empezar desde cero. De hecho, ¡estoy por la cuarta prueba con una mesa en particular!

Pero, ayer, finalmente, se hizo la luz. Restaurar muebles tiene que ver con tomar las decisiones correctas. Si usted decide correctamente en el trayecto, su trabajo resultará bien. Si no, usted lo estropeará todo y deberá volver a comenzar. Por ejemplo, si usted trabaja al aire libre, sus ojos podrán verlo todo muy bién, pero no podrá quitar el polvo y toda clase de cosas extrañas que aterrizarán en la superficie de su mueble recién barnizado. Si usted compra brochas menos costosas, las cerdas se aflojarán y se quedarán atascadas en el poliuretano. Si compra el barniz equivocado, no obtendrá el brillo que desea. Y la cosa sigue… y sigue… y sigue… Todo tiene que ver con tomar las decisiones correctas a lo largo de la tarea que usted esté realizando.

Causa y Efecto

La vida también es así. La mayor parte de las decisiones que tomamos determinan nuestra felicidad futura y, lo que es más importante aún, nuestro destino eterno. Si escogemos servir a Dios y obedecer sus mandamientos, nuestras vidas no serán perfectas de ninguna manera; pero habrá cierto orden en ellas. Tendremos gozo durante el trayecto y nos evitaremos mucha tristeza.

Creo que Dios nos dio los Diez Mandamientos de manera que pudiéramos tomar las decisiones correctas. Nuestro Creador sabe que si lo hacemos, seremos más felices. Dios nos ama y no desea vernos sufrir a nosotros ni a los demás. Y es que siempre hay consecuencias dolorosas que asumir cuando escogemos ignorar las leyes de Dios y hacer las cosas a nuestro modo.

No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no hablarás falso testimonio ni desearás lo de tu vecino, honra a tus padres… Es fácil comprobar que el cumplir estas órdenes promoverá nuestra felicidad y las buenas relaciones para con los demás., Romperlas, por el contrario, sólo nos acarreará pena.

No tendrás dioses ajenos delante de Mí, no los venerarás, no usarás el nombre de Dios en vano y santificarás el día del Señor. Honramos al Señor cuando hacemos estas cosas. Demostramos nuestro amor hacia el Todopoderoso a través de nuestra obediencia.

Contrariamente a lo que algunos puedan pensar, las leyes de Dios no restringen nuestra libertad y nuestra felicidad. Irónicamente, ellas la aseguran y la protegen. Promueven la felicidad en vez del dolor.

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Por Kathy A. Lewis. Derechos © 2014 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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