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Divorcio Sin Causal
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Photo: Michael Koralewski
¿Existe algo así como un divorcio sin causal? Una vez lo creí, pero luego de pasar por uno y luego de una década de estar del otro lado, me doy cuenta que es una frase que los abogados acuñaron para hacer más sabrosa la disolución de un matrimonio.

Me casé tres días después de cumplir los 21 años de edad y poseía todos los atributos que una esposa puede tener. Confeccionaba la mayor parte de mi ropa, era una cocinera estupenda, cantaba y tocaba el piano. Lo único que no tenía era creer que yo era una hija de Dios, que tenía un plan para mi vida y, que permitirle que me guiara, valía la pena.

Después de 29 años de matrimonio, decidí separarme. Me sentía miserable y parecía ser incapaz de lograr que las cosas funcionaran. Pero mi elección fue egoísta y, nuevamente, no esperé por las instrucciones de Dios. Han pasado 10 años desde mi divorcio. Sigo sola, he logrado mucho durante la última década y tengo una carrera prometedora. No me siento una mujer solitaria, pero experimento una culpa recurrente acerca de cómo he hecho las cosas en la vida.

Nuestros hijos planifican la forma de vernos en forma separada. Todos nos sentimos incómodos cuando nos reunimos para ocasiones especiales como dedicaciones de bebés, fiestas de cumpleaños, bodas -nadie disfruta estando en el mismo cuarto. Nunca me acostumbraré a ver a quien fuera mi marido durante 29 años, abrazando a otra mujer.

¿Fue mi divorcio un error? Sí, porque yo no vivo en una burbuja. No sólo mis hijos y sus familiares fueron afectados, sino también mis padres y mis suegros. Perdí a muchos de mis amigos en esa transición. ¿Y qué tipo de influencia hicimos en aquellos miembros de nuestra iglesia cuando vieron la separación de una familia aparentemente feliz? Si hubiésemos utilizado todo el esfuerzo, la emoción y el dinero que gastamos durante el divorcio y lo hubiéramos empleado en lograr mejorar nuestro matrimonio, mi ex esposo y yo estaríamos envejeciendo juntos.

¿Qué Podríamos Haber Hecho Diferente?

1. Un aconsejamiento prematrimonial nos pudo haber indicado que no nos aveníamos o que estábamos enfrentando grandes problemas.

2. Rodearnos de parejas cristianas sinceras que nos hicieran responsables y nos indicaran los problemas que ellos detectaban en nuestra relación.

3. Un consejero matrimonial cristiano pudo habernos aconsejado. Un chequeo una vez al año (o cada dos) con un profesional nos habría hecho enderezarnos justo cuando comenzábamos a desviarnos.

4. Cerciorarnos de planear veladas juntos, sin los niños.

5. Buscar el consejo de Dios ANTES de tomar cualquier decisión que implicara cambiar nuestras vidas.

Siendo que no hice éso, ¿qué puedo hacer, ahora?

1. Perdonarme a mí misma y a mi ex esposo por lo que pasó.

2. Buscar la guía de Dios para mantenerme en el sendero que Él ha trazado para mí.

3. No vacilar en compartir lo que he aprendido con quienes contemplan divorciarse.

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Derechos © 2006 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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