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Con Confianza
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Fotografía: Dave Gostisha
Hace algunos años fui a Seattle durante un fin de semana de cuatro días para visitar a mi familia. El punto más culminante de mi viaje fue conocer a la última adición de la familia, ¡mi sobrino Nicolás! Nunca pensé que conocerlo me enseñaría una lección simple pero valiosa en cuanto a nuestra confianza en Dios.

En esa oportunidad el pequeño cachorrito era un bebito de 18 meses de edad con la energía y la velocidad de un auténtico missile. Al principio, pensé que era un niño calmado y tímido, ¡pero estaba equivocado! No era en ningún caso vergonzoso o tímido. Lo era, hasta que nos encontramos.

Lo conocí un viernes por la tarde. Después de saludar a mi hermana, avancé lentamente hacia Nicolás con mis brazos extendidos y una gran sonrisa. El pequeño Nicolás le dirigió a su tío grande y feo de Florida una mirada directa ¡y se precipitó hacia su cuarto! Por los próximos 10 minutos sacaba su cabecita fuera de la puerta y me observaba, como preguntándose: “Debo, o no debo?” Finalmente, Nicolás y yo llegamos a ser el dúo dinámico, ¡compuesto por tío y sobrino!

Nicolás confía en mí ahora. Al interactuar el uno con el otro, su confianza se desarrolló y creció. No fue suficiente que mi hermana le mostrara retratos míos o le hablara acerca de mí. La interacción tuvo que llevarse a cabo para que la relación entre nosotros pudiera funcionar.

Temerosos de Dios

Esto me hace pensar mucho acerca de cómo a veces nos relacionamos con Dios. De cierto modo, somos como mi sobrino Nicolás. Sentimos temor de acercarnos e interactuar con Dios. Leemos libros acerca de El, descubrimos en la Biblia innumerables ejemplos de Su gracia y escuchamos historia tras historia acerca del amor infinito de Dios y su misericordia, pero por alguna razón fallamos en conectarnos con nuestro amoroso Padre.

El libro de Hebreos nos invita a acercarnos a Dios con confianza: “Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos” (Hebreos 4:16). Quizás la versión Reina-Valera lo exprese mejor. Esta utiliza la palabra “bravía.” ¿Puede acercarse hoy “bravíamente” al trono de Su gracia? ¿O, a veces, usted siente que debido a lo que ha hecho no es digno de acercarse a Dios? Yo me he sentido de esa manera. Sin embargo, es precisamente cuando me siento así que recuerdo lo que Dios dice: “Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad” (1 Juan 1:9).

Esto sólo puede suceder si nos acercamos a Su trono con confianza. Confianza en Su poder sanador a través del sacrificio que Jesús hizo en nuestro favor, confianza que nos asegura que Dios nos ama tanto que El “nos purificará de todo lo incorrecto.” ¡Qué amistad tan maravillosa!

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Por Sebastian Zaldibar. Derechos © 2006 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión NUEVA VESION INTERNACIONAL ® 1999.


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