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El Le Sostendrá
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Fotografía: Patti Gray
Siempre recuerdo mi primera semana como mamá soltera. Mi propia madre me había proporcionado el dinero para alquilar un apartamento y escapara junto a mis dos hijos pequeños de los abusos de mi marido. Estábamos disfrutando de paz y tranquilidad en nuestro espacio propio, humilde como era. No había muebles, sólo un sofá destartalado y una vieja mesa de cocina traída de Goodwill. Nuestras camas eran rollos de esponja-espuma. No teníamos muchos alimentos, pero éramos felices. 

Hacia el final de la primera semana, golpearon a nuestra puerta. Los niños se peleaban por abrirla justo cuando divisamos a algunas señoras, hermanas de la iglesia y a un pato detrás de unos arbustos de la entrada. En el umbral de la puerta habían dejado muchas bolsas marrones llenas hasta el tope con comestibles. 

Los llevamos hasta la cocina y con entusiasmo comenzamos a desempacarlas. Contenían todo lo que uno podría necesitar en forma de alimento: pan, mantequilla de maní, mermelada, frutas, harina, aceite, vegetales, tortillas, frijoles, pasta, salsa de tomate, queso, leche, jugo de frutas, galletas dulces y saladas y mucho más…

Nos sentíamos conmovidos de felicidad y gratitud al saber que Dios había visto nuestra necesidad y había enviado a alguien a ayudarnos.

Sacrificio Verdadero

Después descubriríamos que la familia que nos había bendecido en forma tan extraordinaria no eran personas acomodadas. El marido tenía un trabajo de tiempo completo mientras que su esposa trabajaba dos turnos seguidos para poder extender el dinero y sostener a sus cuatro hijos. El regalo que nos dieron fue sinceramente un sacrificio.

En las Escrituras hay un tema que se teje a través de ella acerca del tipo de sacrificio que le agrada a Dios. Repetidas veces hemos leído que las ofrendas y las promesas de boca no alcanzan el blanco. Lo que le otorga placer al Todopoderoso es la justicia y la misericordia demostrada a las viudas, a los huérfanos y a los extranjeros.
Durante mis años de lucha como madre soltera, he llegado a creer que un padre sin pareja es realmente un viudo o viuda. Del mismo modo, los hijos a menudo son huérfanos de padre o, a veces, de madre. Por un tiempo, algunos padres que no son los que están a cargo de los hijos, pagan la asignación familiar correspondiente según las leyes, mientras que otras familias no tienen el apoyo ni financiero, ni emocional. En nuestro caso, eso era realmente una realidad.

Cuando caía a la cama muerta de cansancio a la medianoche o, incluso más tarde, noche tras noche, en aquellos primeros años, me pude dar cuenta que había tres cosas que yo no tenía: tiempo, dinero y energía. Cada día, en mi plato había una generosa porción de crianza de niños, tareas domésticas, corte de hierba, mantención del vehículo, cocina, ropa sucia, compras y pago de cuentas. La labor de un padre sin pareja es agobiante e interminable. Estoy firmemente convencida que solamente la gracia de Dios fue la que me sostuvo durante esos años.

Su usted es un padre sin pareja, sepa que Dios tiene un lugar muy especial para usted y para sus hijos. El Todopoderoso ve su lucha y se compadece de su dolor. Dios le sostendrá cuando esté demasiado agotado para continuar. Y cuando usted mire las cuentas y se pregunte si alguna vez terminará de pagarlas, sabrá que el Señor ya tiene un plan para lograrlo.

Arrodíllese a los pies de Dios en dependencia total y el Creador lo levantará y lo sostendrá cada día.

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Por Kathy A. Lewis. Derechos © 2011 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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