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Juego de Azar
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Fotografía: Pam Roth
Pablo es el tipo de abuelo cuyo acento de Nueva Inglaterra y naturaleza alegre atrae a los demás. Irradia compasión y naturaleza genuinas. Como un cristiano cometido y nacido de nuevo, comparte a Jesús con cualquiera que se encuentra.

Pero Pablo está fuera de control.

La emoción de lograrlo, la posibilidad de ganar y el entusiasmo de impulsos arriesgados son tan fuertes para Pablo, que deshecha toda razón y ética para ir tras su adicción a las apuestas. Cuando Pablo va al juego de apuestas, sale de su hogar y conduce por la interestatal hasta el Indian Casino, a sólo una hora de distancia. Se sorprende yendo al lugar aún cuando no tiene planes de ir. Comete el error de no decirle a su esposa a dónde va ni cuándo llegará. Un viaje de una hora puede transformarse en un par de días de duración, hasta que el dinero se haya terminado.

El Cacino es el “paraíso o el purgatorio” para Pablo, dependiendo si gana o si pierde. Pero Pablo nunca gana. Lo poco que ha ganado ha sido devorado por la búsqueda contínua de obtener un poco más. El juego termina cuando la máquina ATM no le permite obtener más dinero de su cuenta.

Mientras tanto, la esposa de Pablo espera en casa. Ella espera que su esposo no haya ido otra vez a ese lugar, pero cuando las horas pasan, es obvio que sí lo hecho. El cede ante un impulso irresistible. Promete que no lo  hará, pero las promesas de Pablo que dejará las apuestas son como dice la Biblia, “lazos de arena.”

El pastor de Pablo le sugirió que asistiera al programa Jugadores Anónimos. Pero él no tiene el problema que tienen los demás. Sus apuestas son sólo una diversión. El lo tiene bajo control. Ah, sí; gastó más de lo que pensó, pero todo está bien, es sana diversión.

Aceptando la Realidad

Luego de otra dolorosa corrida de apuestas, una cuenta bancaria vacía y una esposa herida, Pablo dicidió  asistir a las reuniones. No tomó mucho para que se diera cuenta que él era como los demás y que los demás eran como él. Aprendió de sus historias de éxito y fracaso. Comenzó a aprender principios sobre cómo luchar contra el impulso irresistible de apostar. Aprendió en cuanto a los límites y los compromisos, y se comprometió con su esposa a vencer algunos sobre su debilidad por las apuestas. Ella está en el proceso de curación.

Siempre que Pablo es impulsado a ir a jugar, su esposa está a su lado, ayudándolo. Por mutuo acuerdo, ella es quien controla el dinero en casa. El recibe una cantidad y cuando esta se termina, ya no hay nada más que hacer. Parece estar funcionando, pero en el fondo Pablo anhela el día en que no tenga que luchar contra ese impulso. Ese día puede estar muy lejos, pero por ahora las cosas han ido mucho mejor.

Pablo concuerda con otro Pablo que escribió lo siguiente: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, Buena, agradable y perfecta” (Romanos 12:2).

Es mediante el cambio de pensamiento de Pablo que hoy está ganando la batalla sobre el impulso irresistible de apostar.

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Por Chad McComas. Derechos © 2006 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la vesión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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