Home > Archives > La Familia es lo Primero >
.
Reunión Familiar
.
Fotografía: Stockxchng
Robert Frost escribió: “Hogar es el lugar donde cuando entra, usted es aceptado.” Ese puede ser el caso, pero… ¿anhela realmente ser aceptado? ¿Desea, usted, volver al hogar? 

Lo desee o no, algo surrealista sucede durante las reuniones familiares -por lo menos, en mi familia- usted vuelve, pero no es algo bueno. En mi incursión para asistir a una reunión familiar en las tierras de grandes cultivos de Virginia donde nací y crecí junto a mis tres hermanos, descrubrí que aunque ellos y yo habíamos cambiado mucho a través de los años, una vez juntos, volvemos a ser como antes. 

Soy la primera en admitir que cuando era una niña jugaba el rol de la única hija mujer en forma tan extraordinaria, que podría haber ganado el premio a la mejor actriz. Me encantaba el hecho de ser la única en tener un cuarto solo para mí, ya que no era apropiado que lo compartiera con mis hermanos. Se me permitía llorar y tener momentos espantosamente difíciles cada mes. Durante los años que siguieron, me parecía haber crecido como un adulto maduro y una madre sabia con dos niños creciendo. 

Desde que abandonamos el nido, cada uno de nosotros había hecho una contribución a la sociedad. Uno de mis hermanos es el director principal del departamento de Inglés, en uno de nuestros colegios Adventistas. Otro de mis hermanos fue premiado con el premio Zapara por enseñar con excelencia, y mi hermano menor es enfermero y acupunturista. Yo soy la editora de una revista. 

Respuestas de Hermano 

Entonces, ¿qué hacen estas personas ya formadas cuando se encuentran nuevamente? Bueno, al principio nos reímos tontamente por todo y contamos historias acerca de nuestros padres y de uno de los hermanos que llegó tarde. Miramos fotografías e hicimos un recuento de historias relacionadas a ellas. A las 9:30 de la noche, llegó el hermano que faltaba y trajo con él una nube de enojo. Estaba molesto por la forma en que lo invité a la reunión. Pensó que había tenido una audiencia con la reina en vez de “desear ver a mi hermano menor.” El hermano del medio -el pasivo- decidió que era tiempo de volver a casa y mi hermano mayor -el pacifista- trató de arreglar las cosas. Les dí mi bendición a todos y les pedí que salieran de mi cuarto. Y lloré. Qué reunión más agradable. 

Enfrentarse a viejos hábitos y a antiguas relaciones no sólo sucede dentro de la familia, sino también dentro de la iglesia. ¿Encerramos en una caja a nuestros propios miembros de la iglesia y nunca le permitimos salir de ella? Tal vez sea una caja con una etiqueta que dice “el más quejumbroso” y, en vez de escuchar sus comentarios, nos hacemos los sordos. ¿Cómo los oiremos cuando realmente tengan un problema? 

¿Y qué de la persona a la que le hemos puesto un sello invisible que dice: “no se le ha pedido que haga nada porque en 1998 desilusionó al comité de nombramiento cuando le pidieron que trabajara en el departamento de Cuna y se negó.” Desde ese tiempo, quizá la Hermana con el Sello Invisible ha estado practicando sus habilidades para desempeñarse en el departamento de Cuna, esperando que le den una segunda oportunidad.

Luego, está la Señora que Fracasó en su Matrimonio. “Si ella no pudo llevarse bien con el estupendo esposo que tenía, probablemente no podrá llevarse bien con nadie, así que ignorémosla.” Quizá sea que la Señora que Fracasó en su Matrimonio hizo esfuerzos sobrehumanos para salvar su relación matrimonial, pero falló de todos modos. Se siente sola y necesita de un amigo, pero las personas la rehuyen ahora que está soltera. 

Si desea hacer algún comentario sobre este artículo, diríjase a
 ______________________________

Por Dee Reed. Copyright © 2006 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


SiteMap. Powered by SimpleUpdates.com © 2002-2016. User Login / Customize.