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Sirviendo a los Demás
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Fotografía: Philippe Ramakers
Era la primera vez que me situaba en un área donde sabía que mis hijas no me podrían ver. Me dispuse a mirarlas sirviendo café, sonriendo y charlando felizmente con la docena de residentes sentados junto a las mesitas en el cuarto de recreación, mientras revoloteaban por aquí y por allá. Fue entonces cuando me di cuenta lo importante que es animar a nuestros hijos en el servicio a los demás.

Mis dos hijas son voluntarias en nuestro asilo de ancianos local durante cuatro tardes a la semana, y hasta el momento no sé quién es más bendecido; si los residentes a quienes sirven o yo, que las observo con los ojos abiertos de admiración desde mi inocente escondite en el pasillo. A sus edades de 10 y 13 años respectivamente, ni siquiera como adultos logramos entender los detalles de la psicología. Pero ellas comprenden muy bien que la gente de edad avanzada se va quedando muy sola.

Ya sea que ellas ayuden a unos dedos nudosos y artríticos a mover las piezas de un rompecabezas o que simplemente conversen con ese viejito a quien sus hijos ya no lo visitan, los residentes les devuelven sus atenciones con sonrisas, un trato afable y felicitaciones por el trabajo bien realizado.

Ayudar a los ancianos puede lograr que nuestros hijos se valoren a sí mismos, piensen más profundamente y tengan compasión por los que no son ni física ni emocionalmente capaces de ayudarse a sí mismos. Les ofrece las herramientas necesarias para lidiar diariamente con las personas que, obviamente, no siempre realizan las mismas actividades que ellos y los hace comprender que la diferencia no es mala, es simplemente… ¡diferente!

El Tesoro de los Mayores

Quizá soy demasiado melancólico, pero pienso que la sociedad no le presta suficiente atención a estas hermosas personas que solemos llamar de la tercera edad. Estos preciosos miembros de la raza humana a menudo son relegados a una vida de soledad y desesperación detrás de las paredes de un edificio en el que ellos no escogieron vivir. No siempre podemos hacer un cambio en el pensamiento colectivo, pero podemos hacer nuestra parte para que estas personas valiosas reciban nuestro amor, simpatía y tiempo.

Es muy bueno entrenar a los jóvenes que necesitan tener la integridad emocional para ayudar al prójimo y, aún más, Dios lo espera de quienes dicen llamarse seguidores suyos. Recuerdo la amonestación de las Escrituras en cuanto a tomar en serio el servicio a los demás:

“Yo, el Rey, les diré: 'Lo que ustedes hicieron para ayudar a una de las personas menos importantes de este mundo, a quienes yo considero como hermanos, es como si me lo hubieran hecho a mí'” (Mateo 25:40).

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Por Michael Temple. Derechos © 2006 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 2002.


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