Home > Archives > La Biblia Dice >
.
Juntos Nuevamente
.
Fotografía: Kevin Rohr
Recuerdo el día en que abandoné mi hogar para irme a estudiar a la Universidad. ¡Aún recuerdo la fecha! 20 de agosto de 1997. En el aeropuerto, junto a mis amigos y familiares, les dije adiós al abordar el avión que me llevaría a lo que sería mi nuevo hogar por los próximos cuatro años de mi vida. Pensé que sería fácil al principio, con mis 20 años de edad y un espíritu aventurero que me quemaba por dentro. ¡Estaba ansioso de ver el mundo! Cuando llegó el momento de subirme al avión, me di cuenta de lo que estaba haciendo y sentí mucho temor.

Por primera vez en mi vida comprendí de verdad lo que significa separarse de la familia. Era como si algo dentro mío se hubiera rasgado. Aunque esta experiencia me ayudó a depender enormemente del Señor, no significa que haya sido como un paseo por el parque.

Para la mayoría de nosotros es difícil separarnos de nuestros seres queridos. ¿Por qué? La respuesta es simple, pero nos hace pensar. Se debe a que fuimos creados para vivir en unidad. Los adioses, las lágrimas, los “ya te estoy extrañando” y los “desearía que estuvieras aquí” que les decimos a nuestros amados, se debe a que fuimos echos para acompañarnos mutuamente. El plan original de Dios no incluyó la tristeza y los adioses cargados de llanto.

Jesús Comprende

De hecho, el propio Hijo de Dios tuvo que pasar por la misma pena y tristeza que nosotros atravesamos. El tuvo que abandonar Su lugar a la derecha del Padre y convertirse en uno de nosotros para que pudiéramos ser redimidos por Su sacrificio. Y la razón por la que tuvo de abandonar a Su padre se debe a que fuimos separados de Dios por la barrera que nos impuso el pecado. De la misma forma que la distancia puede separarlo a usted de sus seres queridos, la relación entre Dios y el hombre se rompió por culpa del pecado.

¡Pero debido al sacrificio que nos separó de El, se nos ha dado una preciosa esperanza! En 2 Corintios 5:21 la Biblia dice que esa separación que experimentábamos ha sido removida por medio de Jesús. A través del Hijo, nosotros hemos sido llamados justos ante Dios: “Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios.”

Debe haber sido muy difícil para Jesús. Ser perfecto, nunca haber pecado y vivir en un mundo perfecto para luego tener que venir a un mundo donde fue insultado, escupido, rechazado por hombres y asesinos… todo ello porque deseaba terminar con la distancia que había entre Dios y nosotros.

Ya no estamos separados de Dios. Hemos sido reconciliados con El a través de Jesucristo. Debido a Su sacrificio,¡el pecado ha sido impotente en querer mantenernos alejados de nuestro amoroso Padre! ¡Recuerde hoy esta hermosa realidad mientras camina con Dios!

Si desea hacer algún comentario sobre este artículo, diríjase a Lea los comentarios de nuestros lectores _______________________________

Por Sabastian Zaldibar. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la vesión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


SiteMap. Powered by SimpleUpdates.com © 2002-2016. User Login / Customize.