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Los Niños y el Dinero
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Piggy bank
Fotografía: Marcelo Moura
Sea cierto o no, los niños necesitan aprender lo antes posible cómo relacionarse con aquello de que “el dinero mueve el mundo.” El dinero en sí es un artículo inanimado ni bueno ni malo. Son las ideas que tenemos acerca del dinero las que van a afectar nuestras vidas para bien o para mal.

La mayoría de los niños necesitan aprender a distinguir entre sus deseos y sus necesidades. Recuérdele a sus niños que es más afortunado aquel que desea menos. Aproveche cada oportunidad para puntualizar el valor de un estilo de vida sencillo.

La mejor manera para enseñarle a los niños acerca del valor del dinero es que se lo ganen ellos mismos. ¡Una espalda cansada y unas manos adoloridas son invaluables al ayudar a su niño a limitar sus impulsos de gastar dinero! Si él persiste en comprar cosas en forma impulsiva, ¡le demostrará rápidamente su falta de interés en ellas! Entonces pídale que haga una “lista de necesidades” en la que cada artículo deberá permanecer en ella por una cantidad prescrita de tiempo, antes de que pueda comprarlos.

Siendo que nuestra familia vive en un área donde hay plantaciones frutales, durante el verano nuestros hijos recogen fresas, frambuesas y arándanos frescos que luego venden. Ellos han aprendido a ser responsables al cumplir órdenes, realizar sus entregas y a cerciorarse que la fruta sea de calidad, de modo que los clientes deseen pedirla de nuevo. El verano pasado nuestro hijo ganó suficiente dinero como para comprarse una bicicleta nueva, la cual valora mucho más si nosotros se la hubiéramos regalado.

Administrándolo

Luego de que haya hablado acerca de tener una filosofía sana en relación al dinero, permita que sus hijos lo administren. Un sistema muy básico es tener tres frascos con etiquetas que digan “compartir”, “ahorrar” y “gastar.”

El frasco que dice “gastar” contiene un porcentaje de las ganancias del niño para que las gaste como desee y de acuerdo a las reglas aprobadas por sus padres. (Simplemente porque sea su dinero, no significa que el niño pueda traer a su hogar artículos que chocan con los valores familiares.) El frasco que dice “ahorrar” es para un uso futuro y no puede ser tocado hasta que el niño alcance una edad determinada. Muchas familias llaman a esto “fondos para la educación superior.”

El diez por ciento de todo pertenece a Dios. Pero más allá del dinero del frasco llamado “compartir”, este puede utilizarse en proyectos como ayudar a las cocinas locales de los refugios y centros de alimentación. Patrocinar a un niño que viva en algún orfanato de otro país, también puede ser una empresa interesante y compensadora.

Mientras nuestros hijos vayan creciendo llegarán a comprender que en este mundo siempre existe alguien más “rico” y alguien más “pobre” que él. Idealmente, cada uno de ellos aprenderá a desarrollar una actitud de gratitud por todo lo que Dios escoja darle recordando que, al final, todas las cosas pertenecen a Dios.

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Por Brenda Dickerson. Derechos © 2006 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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