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Cortando el Césped
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Fotografía: Sarah Phillips
Estamos en el mismo corazón del verano y cualquier planta que ama el sol y el agua está creciendo para alcanzar su máximo desarrollo, lo que es bueno para ellas, y malas noticias para mis tullidas extremidades que tienen que cortar el césped cada semana.

Esta tarea no sería tan ardua si no fuera porque soy una de las cuatro personas en todo el país que todavía posee y opera una cortadora de césped de las que se empujan. Sí, de las que se empujan. Cuando tiene que ver con cortar el césped, definitivamente soy de la escuela antigua. A pesar de que mi hija me llama “Amish”, yo gozo al ver cómo la rueda de la máquina corta el césped, realmente.

Dos secciones de ella están bajo árboles que dan sombra donde su crecimiento es mucho más lento y delgado que lo normal. Este césped nunca es difícil de cortar aunque me atrase algunos días. Sin embargo, la parte que está bajo el sol todo el día es completamente diferente. Deje que esta sección del césped crezca por más de una semana y usted estará en un “serio problema.”

Bueno, resulta que hace cosa de tres semanas atrás, me encontraba luchando para cortar este césped difícil y decidí dejar para la siguiente semana una pequeña parte que orillaba la casa. Cuando fui a cortarla, me sorprendí al ver que esta sección aparentemente fácil, se había transformado en un matorral casi imposible de cortar. No teniendo ni el tiempo ni la resolución necesaria, decidí no cortar esa sección.

El Precio de la Dilación

Ayer supe que tenía que enfrentar la situación, reconociendo que lo que tenía frente a mí era una verdadera selva. Tuve que pasar la máquina varias veces sobre la hierba para finalmente obtener el tamaño que deseaba.

Mi césped me enseñó una lección. Una pequeña demora, una corta dilación, puede transformar una tarea en un gran problema. La hierba que hoy puede cortarse fácilmente puede ser algo imposible de lograr mañana.

¿Existe césped en su vida que necesite ser cortado? Tal vez ha estado demasiado ocupado o temeroso de enfrentar cierto desafío. Lo animo a que saque del garage su fe y su máquina de cortar césped. Dedique tiempo y ejercite su fe para lidiar con ese desafío. Confiando en la gracia de Dios y esforzándose, usted puede manejar su vida y cantará como el Salmista: “El Señor es mi fuerza y mi escudo; mi corazón en él confía; de él recibo ayuda. Mi corazón salta de alegría, y con cánticos le daré gracias” (Salmo 28:7).

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Por Jim Park. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la vesión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 2002.


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