Home > Archives > La Familia es lo Primero >
.
Se Fue
.
Fotografía: Niels Laan
Eran las 4:43 de la mañana cuando recibí el llamado. Mecánicamente, palpé a tiendas el Blackberry sobre mi velador y miré fijamente la pantalla. La paciente era una mujer de 42 años de edad que acababa de morir de cirrosis al hígado.

Aturdida, me cambié de ropa, busqué la dirección en el Map Quested y salí. Mi mente comenzó a aclararse mientras guiaba silenciosamente por la ruta.

Al llegar a su departamento, fui saludada en la puerta por su marido, visiblemente conmovido, quien me hizo entrar en aquel hogar escasamente amueblado. Allí estaba -esa madre de seis hijos- tendida en una cama de hospital situada en la sala, pálida y demasiado avejentada para sus 42 años de edad. El aroma a incienso penetraba el aire como un perfume húmedo. “Ella tuvo una vida difícil,” nos confió su marido.

Uno a uno, quienes la amaban, se levantaron desde sus camas para brindarle sus últimos respetos. Su hija de 19 años lloraba amargamente, mientras que su amiga de 34, sollozaba descontroladamente. La hija de 12 años de edad se paró tristemente frente al refrigerador, esperando, quizás, encontrar algún consuelo en los alimentos. Su hijo de 8 años me preguntó algo acerca de los ataúdes, para luego ir a su cuarto en busca de una caja de pañuelitos deshechables. Procurando equilibrar su diminuto cuerpecito sobre un globo provisional confeccionado con un guante de latex, el nieto de 18 meses de edad de la mujer, no dijo nada.

El Final de la Ruta

Unos golpes en la puerta anunciaron la llegada del carro mortuorio. Dos hombres Hispanos vestidos con trajes de oficina, envolvieron en una sábana a la madre sin vida, la depositaron en la camilla, la aseguraron con las correas y la bajaron por las escaleras hasta el vehículo que esperaba a la entrada. Los siguieron sus familiares.

Sólo el bebito de 18 meses de edad quedó atrás. Mientras miraba fijamente la cama vacía donde antes estuvo su abuela, miró hacia la puerta y entonces se dirigió a mí, pronunciando sus primeras palabras: “¿Se fue?” “Sí,” contesté suavemente. “Se fue.”

Estoy segura que ella nunca soñó que su vida terminaría de esa manera, a tan temprana edad. Cuando tomó su primera copa cuando era una adolescente sólo estaba experimentando -buscando algún tipo de diversión y excitación. El alcohol la hacía sentirse bien acerca de sí misma, menos consciente y menos tímida. Y fue aceptada por el grupo.

Pero una copa llevó a la otra y, finalmente, a un ciclo adictivo que ella no pudo romper. Su hígado hizo lo que pudo para desentoxicar el ataque violento y permanente de jugo tóxico pero, finalmente, se rompió. Entonces, fallaron sus riñones. Ella murió trágicamente, mucho antes de tiempo, dejando atrás a un marido solo y a seis hijos que ahora deben enfrentar la vida sin su madre.

Si desea hacer algún comentario sobre este artículo, diríjase a Lea los comentarios de nuestros lectores
_____________________________ 

Por Kathy A Lewis. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


SiteMap. Powered by SimpleUpdates.com © 2002-2016. User Login / Customize.