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Acampando Juntos
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Camping tent
Fotografía: Ben C Beuford
Acampar es una forma económica de ir de vacaciones con su familia, si usted no olvida mantenerse enfocado en el propósito del viaje.

Tengo frío. Son las 2:00 de la mañana. Se supone que esté durmiento, pero el colchón infable que tengo debajo de mí, ha perdido su capacidad de “inflación.” Mi esposa está hecha un bultito, tratando de mantenerse abrigada. Mirando a través de la oscuridad, me doy cuenta que mis hijos duermen tranquilamente. Recuerdo su optimismo: “Papá, ¡acampar en abril será tan divertido! No habrá casi nadie en el campamento y…” Hará frío.

Luego de zafarme de mi saco de dormir, me puse algo más de ropa y salí afuera por un momento. Me detuve, asombrado. El cielo tachonado de estrellas centellaba allá, arriba, como si fueran millones de luces navideñas. Un mapache corría a través de la hierba. Unos cuantos carbones todavía brillaban silenciosamente en el hueco destinado a las fogatas.

Cuando volví a la carpa, busqué algunas chaquetas extra para extenderlas sobre mis durmientes querubines, cerciorándome de que no pasaran frío. Los niños lucen tan inocentes cuando duermen. ¿Qué soñarán? ¿Paseando por el lago? ¿Cazando ranas y tortugas? ¿Recogiendo piñas de los pinos? ¿Pescando en el muelle? ¿Comiendo un tazón de avena caliente bajo el fresco sol de la mañana en la mesa para el picnic?

Invirtiendo en los Recuerdos

Me puse una sudadera (sweatshirt), desplegué un abrigo sobre la espalda de mi dormida esposa y me metí en mi saco de dormir. Cuando estaba dentro, pensaba en mí mismo: “¿Por qué soy tan lento en aprender?”

Recuerdo haber pensado durante la semana: “¿Acampar? ¿En carpa? Esos días ya no existen. ¡Yo quiero una casa rodante! Además, los niños no se divertirán mucho. Probablemente lloverá o hará mucho frío.” Pero el entusiasmo y la emoción de la sobrevivencia, ¡pareció ser suficiente!

Cierta vez, un profesor en la Universidad me dijo lo siguiente, mientras me sentaba en el viejo sillón de su oficina: “Hemos decidido invertir en recuerdos en lugar de cosas.” ¡Qué verdad tan grande! Mis hijos no desean “mis cosas”; ellos me quieren a mí. El vivir juntos en nuestra agitada sociedad ya es un milagro que muchas familias deben lograr.

No, acampar no siempre es divertido. Todavía existen las abejas y los hot dogs quemados. A veces, llueve. Pero, ¿a quién le molesta más? (A mí). Mis hijos parecen no tener inconveniente. Ellos duermen felices al otro lado de nuestra carpa comprada en un venta especial de Wal-Mart.

Inflé un poco más los colchones portátiles para evitar tocar el suelo y luego me puse a divagar entre sueños: “Toma tan poco ser feliz.”

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Por Curtis Rittenour. Derechos © 2014 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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