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La Asombrosa Carrera de la Gracia
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Fotografía: Brian K.
Era martes de noche y la hora de mi programa de televisión favorito, The Amazing Race. Pero en vez de haber una docena de parejas, los equipos estaban compuestos por cuatro miembros de una familia. Algunos de los equipos estaban conformados por la madre, al padre y dos hijos pequeños -lo que era una obligación en este juego de estrategia y, a veces, de fuerza en negociar su viaje alrededor del país. Algunos de los equipos estaban compuestos por hermanos y, un par de ellos, por un padre y sus tres hijos.

Durante las semanas que dura el programa existe la oportunidad de conocer a los concursantes y escoger a sus favoritos para ganar. También es fácil seleccionar a quienes no lo harán.

Al comienzo de este concurso, comencé a darme cuenta cómo era la familia Weavers, de Florida. Estaba formada por la mamá, Rebeca (19), Raquel (16) y Rolly (14). El padre había muerto en un accidente en el Daytona International Speedway, hacía dos años. Mi corazón se conmovió con ellos durante el concurso que los llevó a las autopistas motrices. Era difícil ignorar sus lágrimas por la inmensa pena que sentían. Pero algo más los hizo destacar. A menudo, hablaban acerca de su fe y el hecho de que eran cristianos. Es grandioso escuchar algo así durante un programa secular. Pero no pasó mucho tiempo cuando comencé a desear que dejaran ya de ondear su estandarte de la fe. Llegaron a convertirse en una verguenza. Y yo no era la única cristiana que me sentía de ese modo.

Un artículo escrito acerca de Amazing Race 8 Family Edition (Carrera Asombrosa 8, Edición Familiar), dijo lo siguiente acerca de los Weavers: “Una vez que los Weavers aparecieron en el programa y les preguntaron acerca de su fe, cerca de 16 millones de cristianos de todas las denominaciones se asombraron y dijeron: 'Ummm… me acabo de convertir a…'”

Desde luego, no era tan malo, pero tampoco había nada como para sentirse orgulloso. Por supuesto que oraban -a veces sus compañeros fallaban, pero la mayoría del tiempo ellos ganaban la carrera. Mintieron, estafaron, se burlaron de sus propios compañeros del equipo, y cuando fueron esquivados por los demás miembros de la carrera que habían experimentado su crueldad, alegaron que los atacaban porque eran cristianos y estaban siendo perseguidos. Deseé entrar por el televisor y darle un sacudón a la madre.

Árboles Sanos - Buenos Frutos

Jesús conoció a algunos cristianos como esos y habló acerca de ellos en Lucas 6, el mismo capítulo que tiene la Regla de Oro. El dijo: “Ningún árbol bueno produce frutos malos, y ningún árbol malo produce frutos buenos. Cada árbol se conoce por los frutos que produce. . . La gente buena siempre hace el bien, porque el bien habita en su corazón. La gente mala siempre hace el mal, porque en su corazón está el mal. Las palabras que salen de tu boca muestran lo que está en tu corazón.”

Está bien, seré la primera en admitir que he hecho todo lo que los Weavers han hecho -desde luego, no ante una cadena nacional de televisión. Entonces, ¿por qué estoy tan alborotada? Todo el asunto me hizo despertar. Aunque me sentía disgustada con los Weavers por decir que eran cristianos y terminaron siendo “malos frutos”, me pregunto si mis colaboradores, amigos y familiares piensan que yo también soy un fruto malo. En vez de enforcarme en esta pobre familia de Florida, he comenzado a mirar mi interior. Yo no soy honesta, sufrida y amable por naturaleza. De hecho, podría ganarles a los Weavers en ser desagradable y malintencionada.

Existe una sola forma de que pueda correr limpiamente una carrera, y eso es a través de la gracia de Dios. Una buena definición de la gracia es “la vida, el poder y la justicia de Dios llegando a nosotros, los indignos, como un don del cielo.”

Es a través de la gracia de Dios que El obra por un cambio efectivo en nuestros corazones y en nuestra vida. Las leyes de Dios no tienen el poder de convertirnos en lo que debemos ser. Es Dios mismo, obrando en nuestras vidas, quien lo hará. Deseo correr esa carrera. No tengo ni siquiera que ser la primera en cruzar la meta, pero quiero estar en la carrera y a través de mi ejemplo correr con quienes, por Su gracia, han visto a Dios a través de mí. Es esa misma gracia la que nos permite comunicar las palabras correctas, en la forma correcta. Es la gracia de Dios, realmente, la que se esparce a través de nosotros para obrar en aquellos que escuchan y reciben el evangelio.

“Todo esto es por el bien de ustedes. Porque mientras más sean los que reciban el amor y la bondad de Dios, muchos más serán los que le den las gracias y reconozcan su grandeza” (2 Corintios 4:15).

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Por Dee Reed. Copyright © 2006 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión TRADUCCION EN LENGUAJE ACTUAL ® 2002.


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