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Un Nuevo Matrimonio
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Carribean View
Fotografía: Aschwin Prein
Hace poco menos de un año, mi esposo y yo entramos en la fase del Nido Vacío en nuestras vidas. Por un tiempo, el “nido” había llegado a ser una estación donde se ponía combustible. Sin embargo, creo que aquello de “vacío” es lo que experimentamos actualmente, con ambos hijos casados y viviendo en sus propios hogares. Todavía estoy ajustándome para comprar menos comestibles, lavar menos ropa y tener más horas de silencio en el hogar. ¿Cómo describiría esta parte de nuestras vidas?

1. Tiempo de Cambio - Bueno y Malo

Para algunas parejas este es un tiempo de gozar de la atención necesaria sin que alguien se meta en su cama en la mitad de la noche o interrumpa una conversación. Aunque, el Nido Vacío también puede significar que las parejas ya no están interesadas en proteger sus matrimonios “por el bien de los hijos.” Y, cuando sus padres mueren, las parejas ya no tienen que evitarles esa pena. Algunas parejas entran en esta fase con algo de temor y de ansiedad -¿soy todavía una prioridad para mi pareja? ¿Está aburrido conmigo? ¿Podemos descubrir algo en común, fuera de los hijos? Pueden surgir una variedad de inseguridades y de tentaciones. A veces, las etapas del desarrollo individual parecen influir negativamente para lograr un matrimonio bien avenido. Mientras algunas mujeres luchan con sus cambios relativos a la edad, otras parecen ansiosas en explorar su independencia. Los hombres pueden tener ideas románticas o “suavizarse” con la edad. Los maridos y sus esposas a menudo luchan con el cambio de su propia condición física.

2. Tiempo para la Evaluación/Fabricando Recuerdos

Uno de nuestros primeros proyectos fue un ajuste saludable en nuestra forma de vivir al ir redescubriendo el cocinar y comer alimentos nutritivos. Hacemos caminatas juntos tan a menudo como nos sea posible. Al ir aprendiendo a alargar nuestros años de vida, sabemos que el cerebro y el alma necesitan conexiones sociales continuas y una frescura intelectual. Probamos nuevas recetas, aconsejamos a una pareja joven, planeamos aprender el idioma Español y esperamos irnos de crucero. También hemos considerado realizar algunas reparaciones en el hogar, estudiar opciones financieras y revigorizar una profesión.

3. Tiempo para Otra Boda

Ahora sólo somos tres; y no me refiero a dos personas y al perro. El tercer miembro de nuestro hogar es nuestro matrimonio. Así como nuestros hijos han ido desarrollándose en diferentes etapas, de la misma forma debe hacerlo nuestro matrimonio. Mantener el matrimonio durante los años activos del cuidado de los hijos, a veces pareciera que se logró sólo por la gracia de Dios. Ahora tenemos otro matrimonio que puede prosperar nutriéndolo e invirtiendo en él.

Recuerdo lo que Mary Pipher, Ph.D., dice en su libro titulado The Shelter of Each Other (Refúgiate en Mí) (p. 237):

"En nuestro mundo tan rápidamente cambiante, las personas que permanecen casadas durante cincuenta años tienen múltiples matrimonios con el mismo compañero. Experimentaron la relación romántica, la relación de la crianza de los hijos y, posteriormente, la relación del gran compromiso de cuidarse mutuamente. La ceremonia matrimonial del principio no es suficiente para mantener en su lugar al matrimonio. Las parejas necesitan ceremonias y ritos nuevos, segundas lunas de miel e, incluso, tres y cuatro de ellas. Es beneficioso renovar los votos y escribir unos cuantos nuevos cada ciertos años.”

Recientemente, leí que en vez de tomar el matrimonio tan a la ligera, debiéramos tomar a la ligera la infidelidad; porque parece ser el estatu quo en esta tierra. Diariamente, el matrimonio es puesto a prueba, tentado y, finalmente, sale triunfante. Al comprometer nuevamente mi relación con Cristo, soy alentada a escoger diariamente por nuestro matrimonio y por el amor.

El hecho de que existan numerosos matrimonios entre la misma pareja, puede llegar a cambiar sus esperanzas, alentarla al perdón y ayudarla a establecer metas y una nueva comprensión.

Cuando los hijos se han ido o han cambiado sus carreras, es el mejor momento para renovar los votos matrimoniales, tener momentos de oración y bendición en compañía, junto con planear viajes especiales.

4. Tiempo para Apoyarse

Los amigos, la familia y la iglesia pueden honrar y apoyar a las parejas con un servicio de renovación o con una fiesta. Esperar hasta el aniversario número 40 ó 50, puede ser demasiado tarde para algunas parejas. Cada día existen los desafíos espirituales, emocionales, financieros y físicos. Ahora es el momento de “recuperar a las tropas” y dedicarse al nuevo matrimonio.

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Por Karen Spruill, M.A. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Pipher, Mary. The Shelter of Each Other (Tu Refugio y el Mío); reedificando la familia. 1996, Grosset/Putnam, N.Y., N.Y.


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