Home > Archives > La Familia es lo Primero >
.
Bendiciendo al Desconocido
.
Business man
Fotografía: Hemera
Cualquier estudiante de la Biblia recordará la historia de Abraham atendiendo a unos divertidos forasteros registrada en Génesis (capítulo 18) -tres hombres que eran, realmente, tres ángeles. Sin embargo, Abraham no sabía que ellos acababan de venir del cielo directamente a la tierra de Mamre. Abraham simplemente hizo de anfitrión de esos caminantes que pasaron por su tienda. Los trató como amigos. Su esposa Sara horneó pan mientras él seleccionaba el menú para la cena. Por consiguiente, debido a que estos ángeles estaban en una misión solemne, utilizamos la expresión “atendiendo ángeles que llegan de improviso.”

Casi todos en cierta etapa de nuestra vida, aparte de nuestra familia inmediata, fueron desconocidos. Luego, conocimos a ese extraño que finalmente llegó a ser nuestro amigo. ¿Qué facilita la búsqueda de nuevas amistades? En el caso de Abraham, él desempeñó el papel de siervo. No sabía qué más hacer para que sus huéspedes se sientieran bienvenidos. Abraham, literalmente, se arrodilló ante sus huéspedes para suplir cada una de sus necesidades.

Aunque, obviamente, dos de los tres hombres eran desconocidos para Abraham, la conversación registrada nos hace pensar que él conocía a Uno a quien se dirigía como señor. ¿Era el Señor Dios en persona? Al menos, allí parece haber un reconocimiento de ese tercer “hombre.”

Desempeñar el papel de siervo ante quienes conocemos en la vida, nos ayuda a establecer nuevas relaciones de amistad. ¿O es que tenemos suficientes amigos en nuestra vida, que no necesitamos más? ¿Está ayudando nuestro estilo de vida a hacer nuevas amistades?

El Amigo Desconocido

Años atrás, comencé a orar diariamente de la siguiente manera: “Querido Señor, bendice a ese desconocido que estoy por encontrar y quien llegará a ser mi amigo.” Utilizo el género singular porque todos necesitamos ser tratados en forma individual. Cuando conozco a alguien, no pienso en esa persona como parte de un gran grupo por quien he orado, sino como el amigo que Dios me ha enviado. Agregando, “Gracias, Señor.”

Diariamente espero a otro desconocido que llegue a mi vida con una posible amistad. La anticipación me mantiene expectante y lista para lo que Dios traiga a mi camino.

A través de los años me he convertido en una oradora. A muchas personas les da verguenza realizar este papel. Incluso, descubrí la forma de vencerla. Miro hacia la audiencia y pienso: estos extraños son mis nuevos amigos. Si me comporto en forma divertida, ellos me entenderán y se reirán conmigo. A veces, durante la presentación, confieso que considero a los oyentes como amigos míos y he orado por ellos. “¿No es agradable, encontrarnos finalmente?”, les pregunto. De esta forma, nunca me siento “nerviosa” antes de comenzar a hablar.

Usted y yo puede que no seamos los mejores amigos de quienes conocemos, pero podemos estar abiertos a ellos. Dios no le ha dado a ese nuevo amigo para que lo descuide. Ore para que El lo ayude a mantener floreciendo esa amistad.

Es especialmente recompensante conocer a un nuevo amigo que también siente que nuestra amistad fue planeada por Dios. Nos permite detenernos para agradecerle. También sé que yo, al igual que Abraham, he atendido a ángeles en mi camino. Tal vez no sean ángeles venidos del reino celestial, pero son ángeles terrenales, la mejor clase de socios que tendré hasta que llegue al cielo. Sólo Dios sabe si tal vez algunos de estos desconocidos han sido visitantes celestiales de verdad.

Si desea hacer algún comentario sobre este artículo, diríjase a Lea los comentarios de nuestros lectores
 ______________________________

Por Betty Kossick. Derechos © 2011 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


SiteMap. Powered by SimpleUpdates.com © 2002-2016. User Login / Customize.