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Escogiendo Contentamiento
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Angel statute
Fotografía: Taina M.
Cuando examino el nuevo catálogo de Pottery Barn, doblo las esquinas de las hojas para marcar los artículos que captan mi atención. Banquitos de cuero, grupos de muebles para oficina, estantes para mi gran colección de libros-pedacitos de vida que yo no puedo tener.

He aprendido a mirar sin culpa, y a admirar sin codicia. Sé que tengo préstamos universitarios que pagar y una cuenta de ahorros que podría mejorar. Prefiero vivir cómodamente, aunque con menos lujos; pero con la paz de saber que lo estoy haciendo dentro de mis posibilidades. He obtenido contentamiento con mi vida y con lo que tengo, no importando lo que la sociedad ni la propaganda de televisión digan lo que necesito. Pero aún, no importa cuán contenta piense que estoy, a veces es difícil no desear tener unos dólares extra para gastarlos en lo que está de moda.

El contentamiento escasea en la actualidad. Las deudas en tarjetas de crédito han llegado a un punto nunca antes igualado, la cirugía plástica es lo “que la lleva”, y el número sin precedente de personas valoran su nivel de felicidad en un 50%.

Lucifer fue el primero en estar descontento. No le satisfizo ser el segundo entre los mejores, utilizó su poder para crear tensión y desdicha entre los demás ángeles. Eventualmente, la incapacidad de Lucifer para estar contento con su alta categoría -pero menos que el primero en la lista-, lo hizo ser expulsado del cielo.

Problemas en el Paraíso

Causar problemas en el paraíso no fue suficiente para Lucifer. Su siguiente objetivo era la felicidad de Adán y Eva. Aunque la pareja podía comer de cualquier árbol del huerto, excepto de uno, Lucifer convenció astutamente a Eva que ese árbol era el único que realmente ella debía probar. Nuevamente, el descontento se asentó entre ellos y les costó el cielo y que la raza humana perdiera su habilidad de comunicarse directamente con Dios.

En Filipenses 4:12-13, Pablo destaca y expresa el contentamiento que sentía, a pesar de su posición de exiliado: “Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y en cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escacez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

Pablo tenía la certeza de que Cristo reforzaría su resolución de estar contento a pesar de su posición, y que lo haría en cualquiera situación. A menudo, escuchamos este versículo en relación a los problemas y a las tribulaciones; una promesa del amor de Dios y Su ayuda en momentos difíciles. Pero Pablo no habla acerca de que Dios lo ve a través del sufrimiento, sino que lo ayuda a alcanzar y a retener el contentamiento.

Estar contento es rechazar la idea de que mientras más tenemos, es mejor; que los demás son más felices que nosotros; que podríamos vivir una mejor vida si tuviéramos un bote o una nariz diferente. El contentamiento no depende de tener posesiones ni vivir un estilo de vida particular; es la elección consciente de ser feliz con lo que tenemos y aceptar los dones que se nos han dado. Y con la gracia de Dios y la promesa de una perfección eterna, ¿qué nos impide estar contentos?

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Por Lauren Schwarz. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 2002.


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