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Bolsillos Vacíos
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Fotografía: Georgios M. W.
Durante un reciente sábado, guié mi camioneta hacia un estacionamiento del Condado donde vivo, apagué el motor, cogí mis cosas, cerré la puerta y me dirigí hacia uno de los edificios. Mi mano derecha rozó automáticamente la tela de mi abrigo para tocar el exterior del bolsillo, buscando ese manojo de llaves tan familiar.

¡No estaba! Paré en seco y esta vez metí la mano en mis bolsillos para cerciorarme mejor. ¡Estaban vacíos! Chequeando mis pantalones, volví lentamente hasta donde estaba mi vehículo, esperando que hubiera una puerta o ventanilla mal cerrada. Estaban cerradas herméticamente.

Habiendo dejado mi teléfono celular también en el carro, me acerqué resueltamente al edificio, subí al elevador hasta el segundo piso. Nunca había estado antes allí, asi es que me presenté y exliqué mi problema. Una mujer me ofreció una guía telefónica que parecía que se la habían comido los ratones. No podía encontrar el número telefónico del Servicio Rutero en aquel montón de destrozos. De modo que me tomé la libertad de llamar a informaciones desde el teléfono de la oficina. Una señal de tono rápido, fue todo lo que obtuve.

Finalmente, uno de los empleados se compadeció de mí. Salió por un costado de la oficina y regresó minutos después con el número telefónico de AAA escrito en un pedazo de papel. Cuando estaba a punto de marcar, mi pager sonó. ¡Alguien acababa de morir y la familia solicitaba los servicios de un capellán, inmediatamente!

Oh, Dios, ¡ayúdame! ¿Por qué me está sucediendo ésto?

Encima de todo, ¡la AAA nunca había escuchado de mí! De algún modo, durante mi reciente mudanza de California del Norte hacia Arizona, mi información había desaparecido del sistema y no podían encontrarme. Por supuesto, mi tarjeta de socio estaba fuertemente asegurada dentro de mi camioneta, ¿cómo podía comprobarles mi identidad? Se negaron a venir, pero me dieron el número telefónico de un cerrajero. Tendría que pagar por mi cuenta todos los servicios prestados, pero ellos me reembolsarían si descubrían más tarde que mi identidad era la correcta. Pensamiento reconfortante. Cuando abandoné el edificio, toqué mis bolsillos nuevamente -seguían vacíos.

Mi Fuente de Libertad

¿Sabía, usted, que el Presidente Bush tampoco lleva nada en sus bolsillos? Ni llaves, ni billetera, ni teléfono celular, nada; solamente un pañuelo blanco y limpio. El lo admitió alegremente en una entrevista durante el mes de noviembre. Interesante. Lo que para mí es sinónimo de tensión, para Bush es fuente de libertad. El Presidente no necesita llevar nada en sus bolsillos porque otras personas cuidan de sus cosas.

¿Sabía, usted, que en el cielo todos tendremos los bolsillos vacíos? Y no será motivo de tensión. ¡No necesitaremos dinero ni llaves, porque Dios mismo estará con nosotros y nos cuidará! No necesitaremos ni siquiera un pañuelo blanco. La Biblia dice que Dios enjugará cada lágrima de nuestros ojos. No habrá más muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor (Apocalipsis 21:4).

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Por Kathy A. Lewis. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 2002. 


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