Home > Archives > La Familia es lo Primero >
.
No Todas las Crisis son Malas
.
Fotografía: Jon Wisbey
¡No todas las crisis son malas! Usted bromea, pensé cuando alguien compartió conmigo este pensamiento. Siempre he tratado de evitar las crisis a toda costa. Huía del conflicto y trataba de ignorar los problemas de la mejor forma posible. ¿Cómo es que ahora he podido aprender a acogerlas como si fueran un buen amigo?

Había mucho más en aquella declaración…“no todas las crisis son malas, llevan al cambio.”

Eso tiene más sentido. A menudo el cambio es un huésped bienvenido cuando el dolor en una situación de la vida ha llegado a ser demasiado insostenible. El cambio llega a ser un escape de la crisis original.

Así que, en vez de considerar una “crisis” como si fuera el fin del mundo, necesitamos darnos cuenta que esa “crisis” puede liberarnos para realizar el cambio necesario que traerá paz y calma a nuestra vida.

Liberación a Través de la Prueba

Santiago lo dijo de esta forma: “Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada. Si a alguno de ustedes les falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie. Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento” (Santiago 1:2-6).

Una pareja lucha por su matrimonio. El dolor aumenta. Está formándose una crisis. La crisis los lleva a buscar ayuda con un consejero matrimonial. El consejero matrimonial los ayuda a observar de qué forma se relacionan entre ellos. Hacen los cambios necesarios y son más felices que nunca. La crisis los llevó a un cambio.

Un adolescente es atrapado en la adicción a las drogas. Esta adicción le roba su vida. Falla en la escuela. Pierde su trabajo. Se aísla de la familia. Entra en problemas con la ley. El tribunal le dice que debe obtener ayuda, o ir a la cárcel. Llega la crisis. Pero esta crisis le permite obtener la ayuda que necesita. Hace algunos cambios y su vida vuelve a ser como antes, una vida mejor. La crisis lo llevó a un cambio.

Puede que no esté en un punto de mi vida en que considere que mis pruebas son “gozosas”, pero puedo ver que a través de las tribulaciones de la vida aprendo lecciones que de otra manera sería imposible aprender. Esas lecciones me han hecho crecer y madurar. Me han “cambiado”, y eso es bueno. No necesito huir de la crisis, debo abrazarla y darme cuenta que con ella viene un cambio necesario.

Lo cierto es que mi Señor está detrás de toda crisis y de todo cambio. Los ha tomado como suyos para cerciorarse de mi éxito en la vida. Pablo dice: “Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús” (Filipenses 1:6).

No necesito tenerle miedo a las crisis. No son tan malas. Me guían al cambio… ¡a los cambios de Dios!

Si desea hacer algún comentario sobre este artículo, diríjase a
______________________________

Por Chad McComas. Derechos © 2006 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL © 2002.


SiteMap. Powered by SimpleUpdates.com © 2002-2016. User Login / Customize.