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Corriendo para Ganar
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Fotografía: Maaike Zijderveld
Sobre la milla 238, y en su tercer día de golpear continuamente el pavimento, Pam Reed llegó a la meta de las 300 millas ininterrumpidas en Ensure.

Madre de tres hijos de 44 años de edad, Pam es una de las pocas atletas en competir en el brutal mundo de las carreras de alto rendimiento. Durante 15 años, la delgada rubia se ha esforzado más allá del dolor para entrar en el difícil reino de la resistencia que la mayoría de los humanos apenas podemos imaginar. Hasta octubre de 2005, Reed ha corrido más de 40 carreras con conteo de millas sobre las 100, y en más de 100 maratones.

Reed a menudo compite en carreras internacionales y ha ganado dos veces el Badwater Ultramarathon, una carrera de 135 millas que impulsa a los corredores desde Death Valley hacia la cumbre de Mount Whitney, compitiendo con otros corredores y sus propios límites mortales, por más de 28 horas y con temperaturas que sobrepasan los 125 grados.

No existe fin en la mira de Pam Reed. Después de alcanzar su meta al correr las 300 millas ininterrumpidas (ella corrió un total de 302), ha sido desafiada por su competidor y ganador de la maratón de alto rendimiento, Dean Karnases, a ser el primer atleta en finalizar las 500 millas ininterrumpidas.

Las carreras de alto rendimiento son más que una satisfacción personal para Reed y su competidor Karnazes. La revista Outside presentó al dúo que se batió a duelo en octubre de 2005 y describe su competencia como una “entera persecución, sin busca de fama.” Karnazes ha llegado a convertirse en la primera celebridad del deporte de alto rendimiento, con su look bronceado y su poderosa musculatura. Reed desea cobertura periodística, y ambos corredores han creado y participado en formas de captar la atención, inclusive con la idea de Karnases de correr durante el curso de la maratón como el mensajero griego Feidípides -vistiendo una armadura.

Sabiduría y Fama

Por todas sus faenas, puede que Reed y Karnazes nunca lleguen a ser personas conocidas o millonarias. Eclesiastés 9:11 reconoce que: “Me volví, y vi debajo del sol que ni es de los veloces la carrera, ni de los fuertes la guerra, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor…”

Aquellos que merecen elogios y premios no siempre los reciben, de la misma forma que a quienes buscan fortuna no se les promete riqueza o reconocimiento. A los cristianos, sin embargo, se les asegura la mejor recompensa por sus obras -una vida entera en el cielo con nuestro Salvador.

En 1 Corintios 9:24, Pablo compara la experiencia cristiana con una carrera. “¿No saben que en una carrera todos los corredores compiten, pero sólo uno obtiene el premio? Corran, pues, de tal modo que lo obtengan. Todos los deportistas se entrenan con mucha disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio que se echa a perder; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre.”

Al igual que Pablo, podemos correr hacia la meta final “corriendo como quien tiene una meta” (1 Corintios 9:26). Correr para ganar es no sólo la meta de los atletas profesionales o entusiastas. En todo lo que hagamos, mantengamos nuestra vista fija en el premio, como el objetivo valioso al que apuntamos.

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Por Lauren Schwarz. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los versículos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL, 1999.


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