Home > Archives > La Biblia Dice >
.
Y los Nueve, ¿Dónde Están?
.
Fotografía: Rich DuBose
Un día, Jesús curó a diez hombres de la temida y desgastadora enfermedad que es la lepra. Tan pronto como fueron curados, salieron corriendo. Corrieron para volver al hogar junto a su familia, a sus amigos y a la buena cocina casera. Vea usted, durante mucho tiempo ellos habían sido puestos en cuarentena como marginados de la sociedad. Mientras corrían, uno de los hombres se dio cuenta que había olvidado agradecerle a su Sanador. Dio una media vuelta y regresó donde se encontraba Jesús, arrodillándose a sus pies y dándole gracias.

Jesús preguntó: “¿No son diez los que han quedado limpios? Y los nueve, ¿dónde están?” (Lucas 17:17) Jesús compartió la naturaleza humana con nosotros. Podía sentir la ingratitud de la gente. Sólo uno de los diez regresó a darle las gracias.

Mayoría Desagradecida

La mayoría de las personas son desagradecidas. No lo hacen a propósito. Parece ser algo natural. Todos nosotros apreciamos las bendiciones y los favores que Dios y los demás nos otorgan. Al parecer, no solemos decir “gracias” tan a menudo.

Lo más seguro es que no estamos agradecidos por la mayoría de las cosas que realizamos en la vida. De la misma forma en que los hombres no le agradecieron a Jesús el haber sido sanados. Pero Jesús los sanó de todos modos. Y El es nuestro ejemplo en todo lo que hacemos.

El ser agradecidos nos dice bastante del carácter de la persona. Nos dice si esa persona es cortés, amable y considerada. Nos dice aún más. Nos muestra si a esa persona se le pueden confiar más bendiciones y favores.

Nuestra Respuesta

¿Es usted como el hombre de la Biblia que se devolvió para darle las gracias a Jesús? ¿O es como la mayoría, que se puso a correr? Todos necesitamos ser programados para ser agradecidos y para recordar decirle a los demás, especialmente a quienes están más cerca nuestro, lo amados y apreciados que son. Pidámosle a Dios que nos de una actitud de agradecimiento, no solamente durante las épocas festivas u ocasiones especiales, sino cada día.

Dios envió a Jesús para hacer posible nuestra curación de una enfermedad terminal -el pecado. “¡Gracias a Dios por su don inefable!” (2 Corintios 9:15).

Si desea hacer algún comentario sobre este artículo, diríjase a Lea los comentarios de nuestros lectores
______________________________

Por Bob DuBose. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los versículos han sido extraídos de la versión REINA-VALERA © 1995.


SiteMap. Powered by SimpleUpdates.com © 2002-2016. User Login / Customize.