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Tatuajes y Cicatrices
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Fotografía: iStock
La cantante y actriz Brandy Norwood apareció recientemente en los periódicos debido a su tatuaje. Parece que la actriz estampó el rostro de su novio en su espalda en el año 2004, luego de aceptar su anillo de compromiso de un millón de dólares. El noviazgo terminó y Brandy está experimentando el doloroso proceso de convertir el rostro de su novio en un gato. Inicialmente, el tatuaje de Brandy, al igual que su anillo de compromiso, significaba compromiso y pertenencia. En la actualidad, la marca en su piel después de una relación quebrantada, es el permanente recordatorio de un amor que terminó mal.

No hace mucho, conocí a una pareja judía que ha estado casada durante 61 años y que mostraba con orgullo sus tatuajes. Los sobrevivientes del holocausto tenían en sus antebrazos las marcas de sus respectivos campos de concentración, donde habían sido encarcelados. A través de una tinta azul desteñida se podía leer Auschwitz y las iniciales KZL.

Imagino que esos logos, inicialmente, eran para ellos fuente de humillación y de rabia profunda. Marcados como el ganado con una mancha que demostraba propiedad, fueron conducidos como manada y abusados como cautivos durante el régimen de Hitler. Pero 60 años después, esta animada pareja lucía sus insignias con orgullo. Hoy, cada uno de sus tatuajes, los distingue como sobrevivientes.

Un Hombre Marcado

Tal como aparece en la Biblia, cierta vez, Dios tuvo que marcar a un asesino. Caín, el hijo mayor de Adán y Eva, se levantó un día y mató a su hermano Abel. Desde el país que conocía, que nunca más produjo grandes cosechas para él, Caín fue desterrado hacia otras tierras.

En forma reacia aceptó la disciplina de Dios, de que cualquiera que lo viera vagando por la tierra, lo matara. Fue entonces cuando Dios le puso una marca permanente, para que todo aquel que lo encontrara, no lo asesinara.

A primera vista, puede que esto parezca una cicatriz cruel y estigmatizante. Pero en realidad, este emblema fue señal del amor, de la pertenencia y de la protección de Dios. Porque, así como de miserable fue la falta de Caín, era un hijo de Dios que no deseaba dañar cuando regresara a El.

Esta seguridad también es para nosotros. Aún si caemos en forma miserable, Dios no se deshace de nosotros. Pertenecemos a nuestro Creador, quien está profundamente comprometido con nuestro bienestar y recuperación.

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Por Kathy A Lewis. Derechos © 2015 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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