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Cristianos Houdinis
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Fotografia: Marja Flick-Buijs
Harry Houdini fue, quizás, el artista más grande que este mundo ha conocido en el desarrollo del arte del escapismo. Su nombre todavía vive entre los escapistas renombrados, y su enigmática personalidad todavía influye a los ilusionistas profesionales de todas partes. Houdini perfeccionó la destreza del escape físico desde realizaciones y situaciones aparentemente imposibles; todo ello, mientras el público lo miraba con muda anticipación. Deslumbró a las masas con escapes diseñados que sobrepasaban las fronteras de la habilidad física humana.

Ya sea que fuera colocado al revés sobre una cuba de agua, o levantado por los pies con una grúa mientras colgaba directamente de una chaqueta, Houdini nunca dejó de satisfacer al espectador. Uno de sus escapes implicó meterse dentro de una gigantezca bolsa de papel de la cual salió sin siquiera rasgarla.1

El escapismo, dentro del terreno de lo físico, puede ser logrado a menudo a través de la práctica, del conocimiento y de la flexibilidad; pero en el terreno espiritual, no es tan sencillo. Hay personas que desean seguir a Dios sinceramente, pero se han desilusionado al creer que, como Houdini, quien escapaba de cadenas físicas, ellos también pueden escapar de las cadenas del pecado por su propio esfuerzo.

Houdinis Espirituales

Estas personas dicen cosas como, “tengo que hacerlo mejor,” o “tengo que esforzarme más,” o “desde ahora en adelante prometo que…” La creencia es que si se esfuerzan lo suficiente, de algún modo, escaparán de las garras del pecado que los ha atado por tanto tiempo. Estos ejercicios de “escapismo” espiritual son emocionales, espirituales y, a menudo, físicamente extenuantes debido a las posibles situaciones que pueden ocurrir:

1. Fallan miserablemente en realizar los cambios necesarios y se desaniman a causa de su debilidad.

2. Consiguen un cambio conductista y comienzan a creer que sus promesas son válidas, aunque no hayan cambiado interiormente.

Las Escrituras nos dicen que escapar de nuestro ser pecaminoso es virtualmente imposible, si es que pensamos hacerlo solos. En Jeremías se nos dice que es tan difícil que nosotros escapemos a esta condición, como que un leopardo se quite las manchas de su piel. Nuestra condición pecadora no es algo que hacemos; sino lo que somos. Tiene que haber una mejor forma. ¡Y la hay!

“Pónganse tristes y lloren de dolor. Dejen de reír y pónganse a llorar, para que Dios vea su arrepentimiento. Sean humildes delante del Señor y él los premiará” (Santiago 4:9,10).

El único escape de nuestra espantosa situación es la sumisión de nuestras vidas al Creador Divino, e implica más que la manipulación de la conducta. Sólo Dios puede volver a crearnos, y cuando hayamos permitido que esto suceda, el escape vendrá desde nuestro interior.

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Por Michael Temple. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los versículos bíblicos han sido extraídos de la versión TRADUCCION EN LENGUAJE ACTUAL ® 2003.

1 Investigación realizada en www.pbs.org/wgbh/amex/houdini/


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