Home > Archives > La Biblia Dice >
.
Tormenta de Bendiciones
.
Fotografia: Ronny Belien
Durante esta semana me desperté de mañana con el ruido de truenos retumbando en mi ventana. Entonces pensé en lo distinto que debe haber sido el Jardín del Edén, y cómo ha cambiado todo desde que el pecado entró en el mundo. No sé si las plantas se regaban naturalmente con el rocío o a través de algún otro método igualmente calmo. Pero lo que sí sé es que antes del diluvio la gente nunca había visto llover. Hoy recibimos gran parte de la lluvia a través de las tormentas. Sabemos que las plantas y el césped necesitan agua, así que recibimos las tormentas esperando que no sean demasiado severas ni que haya daño asociado a ellas.

Sucede lo mismo con nuestras vidas. Los efectos del pecado nos impactan como un rayo y a veces hacen tambalear nuestro mundo. Jesús quiso que tuviéramos vidas tranquilas y revitalizantes, y que creciéramos en un ambiente pacífico. En su lugar, a causa del pecado, a menudo crecemos debido a las erosiones que dejan las tormentas de la vida. Las pruebas tormentosas de la vida pueden hacernos crecer más fuertes a medida que nos aferramos a Jesús, o pueden destrozarnos si tratamos de salir adelante por nosotros mismos.

Nos gusta pensar en las positivas promesas de la Biblia, pero también en las advertencias que nos hace en cuanto a los problemas. Jesús dice: “Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). No deberíamos sorprendernos o desanimarnos debido a los problemas que acarrean las tormentas. Son parte de este mundo y de la vida.

Tormenta del Cáncer

No sé qué tormentas usted ha debido resistir o está enfrentando. Durante los últimos diez meses he estado resistiendo la tormenta del cáncer y la lluvia sigue cayendo y los truenos retumbando.

Mi aguacero reciente tuvo que ver con los tratamientos de radiación. Antes de comenzar, un especialista en radiación determina un área específica donde se centrará. Esa zona se llama isocentro. Cada dosis del tratamiento está dirigido a esa área en un intento de destruir las células cancerígenas allí concentradas. A veces la máquina está debajo, arriba o al costado de mí, pero siempre con el objetivo puesto en el isocentro.

Tenemos distintas espectativas según nuestra edad. Otras veces, las tormentas y circunstancias de la vida pueden cambiar nuestra posición, pero en cada edad y circunstancia debemos mantener a Jesús como nuestro punto focal.

Tendremos retos y tormentas. Depende de nosotros si vamos a crecer a través de ellos y si seguiremos confiando en Jesús. Ya sea que recibamos una lluvia de bendiciones o de tormentas eléctricas, Jesús está con nosotros y podremos experimentar Su paz.

“La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden” (Juan 14:27).

Si desea hacer algún comentario sobre este artículo, diríjase a  Lea los comentarios de nuestros lectores
______________________________

Por Donice Palmer. Derechos © 2014 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSIÓN INTERNACIONA ©.


SiteMap. Powered by SimpleUpdates.com © 2002-2016. User Login / Customize.