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Descanso Solar
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Photo: Studiomill
Mientras que muchos estadounidenses celebran o maldicen el 15 de abril debido a su apodo como Día de los Impuestos, esta fecha también trajo consigo algo extraordinario. Si alguien hubiera visto un pálido resplandor y levantado la vista de su computador y de su programa de impuestos, o de su televisor, y hubiera salido afuera de su casa un poquito después de la puesta del sol, habría contemplado aquel espectáculo de cuerpos celestes.

Deslizándose sobre el horizonte había una apenas luna menguante tornándose de un color rojo sangre en un eclipse lunar total. Encima de él, Marte arrojando brillantes puntos rosados de luz. Justo al suroeste de Marte y la roja rapsodia de la luna, estaba Saturno, ceñudo en su voluminoso y pesado tamaño proyectando sombras sobre todas las estrellas que tienen la desgracia de compartir su vista.

Si uno hubiera girado la cabeza hacia el sur, deslizando su mirada a través de la Vía Láctea, se habría encontrado con la resplandeciente Venus. Y situado al oeste –el rey de los planetas– estaba Júpiter, flanqueado por sus hermanos solares Cástor y Pólux.

Con el cielo inundado por esa grandeza es fácil dejarse llevar a través de aquella gran extensión y ser conscientes de que lo físico, emocional y espiritual del universo no ocupa casi ningún espacio. Y eso sería muy fácil de hacer por dos hechos increíbles.

Conectados al Cielo

El primero, es que estamos profundamente conectados al cielo. El carbono, el oxígeno y el hierro al interior de cada uno de nosotros que logra la unidad en nuestros cuerpos, también está presente en cada uno de los puntitos del edredón celeste. La materia de las estrellas está en nosotros. El polvo presionado para crear a Adán es el mismo polvo utilizado para formar el Cinturón de Orión. No debemos sentirnos insignificantes porque el mismo Dios que formó las estrellas tuvo tanto cuidado para formar nuestros corazones, nuestras mentes, nuestras almas.

El segundo hecho es que hemos estado siendo llamados a lo gran desconocido. Desde los pilotos sentados sobre miles de toneladas de combustible listos para ser propulsados al espacio, hasta el adolescente abordando un avión con destino a Haití preparándose para cambiar profundamente la vida de otros, se ha puesto en cada uno de nosotros una chispa para ir más allá y desempeñar un rol en este universo.

“Alcen los ojos y miren a los cielos: ¿Quién ha creado todo esto? El que ordena la multitud de estrellas una por una, y llama a cada una por su nombre. ¡Es tan grande su poder, y tan ponderosa su fuerza, que no falta ninguna de ellas!” (Isaías 40:26).

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Por Garrett Gladden. Derechos © 2014 de
GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. Este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ©.


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