Home > Archives > La Biblia Dice >
.
El Coro
.
Photo: Dreamstime
Es el sueño de toda madre. Ver a sus hijos en la plataforma de la iglesia, cantándole a Jesús. ¿No es así? Después de seis semanas de ensayo el coro de niños de mi iglesia cantó durante un servicio especial. Mis tres hijos están en el coro, y por primera vez cantaban frente a la congregación. Al principio, parecían pequeños siervos encandilados por los focos, pero lo hicieron bien. ¿Mi hija de cuatro años? Bueno… En la primera canción permaneció firme en su lugar. Con la boca cerrada. A veces, me saludaba.

En la segunda canción descubrió que detrás de ella se estaba proyectando en la pantalla gigante un video de su coro, por lo cual pasó la mayor parte de la canción de espaldas a la congregación, mirando hacia arriba y apuntándose a sí misma en la pantalla.

Y luego vino la tercera canción. En ese momento se dio cuenta que el micrófono frente a ella estaba prendido, y que si le daba un pequeño empujoncito a la niñita que estaba a su lado, lo podría tener para ella sola. Y tomó ventaja. Con sus dos manitos rodeó el micrófono y cantó con todas sus ganas – dando a veces las notas correctas.

La gente se rió. Me sonrojé un poco. Ella sonrió y se sintió orgullosa.

Dificultad en el Desempeño

Recordé algo que yo también he practicado mucho en la vida, pero que me cuesta hacer bien: compartir con los demás mi experiencia con Cristo. Aunque tengo buenas intenciones e, incluso, practico en mi mente lo que podría decirle a alguien, cuando llega el momento me congelo. Me pone nerviosa decirle a alguien algo incorrecto y echar a perder el momento. Y por eso no digo nada.

En otras ocasiones me preocupa saber cómo luzco. ¿Me verán distinto si comparto con ellos lo que Jesús ha hecho por mí? ¿Pensarán que soy una fanática y dejarán de juntarse conmigo? Dudo de mí y dudo si ellos están en el lugar correcto para aceptar mis palabras. Y entonces no digo nada.

El problema con esas dos preocupaciones es que se centran plenamente en mí. Eso es lo último que debería hacer cuando se trata de compartir acerca de Jesús. Porque tiene que ver con Él. No conmigo. Y Él prometió que el Espíritu Santo estaría conmigo para darme las palabras, para preparar los corazones y otorgarme la fuerza y la confianza para tomar el micrófono y gritar mi historia a todo pulmón. Mi trabajo no es preocuparme acerca de todos los detalles.

Mi trabajo es abrir la boca y hablar simplemente –diciendo a veces Sus palabras correctas.

“Esto es precisamente de lo que hablamos, no con las palabras que enseña la sabiduría humana sino con las que enseña el Espíritu, de modo que expresamos verdades espirituales en términos espirituales” (1 Corintios 2:13).

Si desea hacer algún comentario sobre este artículo, diríjase a Lea los comentarios de nuestros lectores
______________________________

Por Joelle Yamada. Derechos © 2014 de
GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. Este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión NUEVA TRADUCCIÓN VIVIENTE ©.


SiteMap. Powered by SimpleUpdates.com © 2002-2016. User Login / Customize.