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Acero Inoxidable
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Fotografia: Studiomill
Estaba sentada sobre el suelo de la cocina sacándole brillo a mi refrigerador de acero inoxidable cuando, de repente, me acordé de James. James, mi amigo de la Universidad que es médico misionero y que desde hace años ha estado brindando sus servicios a la gente de Chad, en África. James, el que duerme en tiendas de campaña llena de mosquitos, que todos los días se sube a la camioneta de un salto al estilo MacGyver durante emergencias médicas en una clínica que carece de muchos de los elementos básicos que están al alcance de la mano en cualquier clínica de mi ciudad. Él mismo que brinda su servicio día con día. Ha tenido malaria más veces de las que pueda contar. Su familia ha sufrido una gran pérdida.

Y, sin embargo, él permanence allí. Y yo sigo puliendo mi hermosa nevera.

Miro alrededor de la cocina y observo numerosos aparatos eléctricos, todos creados para hacernos la vida más fácil. Hay una despensa llena de comestibles. Más alimento que muchas personas en el mundo jamás habrá tenido en sus hogares. Tengo armarios llenos de vajilla y vasos haciendo juego junto con los cubiertos. Tengo copas de plata y bandejas de cristal. ¿Y? Bueno, siento un malestar en el estómago.

Sí, lo sé, lo sé… todos tenemos un rol en este juego. No todo el mundo puede ser misionero en África. James fue llamado para ir allá, ¿no? Y yo… ¿qué? ¿He sido llamada para sentarme cómodamente y, a veces, abundantemente en esta América suburbana? Ah, es cierto, he donado ropa usada y latas de frijoles de la parte posterior de la despensa un par de veces al año, ¿no es fantástico? Y apadrino un niño en África, enviando dinero sin casi darme cuenta para ayudar en su alimento y educación cada mes. Debo sentirme muy orgullosa.

Haciendo lo Suficiente a Distancia

Bien.

Ahora, no estoy menospreciando las donaciones de las organizaciones benéficas o patrocinios a niños necesitados. Todas esas cosas son maravillosas. Pero debería preocuparme cuando empiezo a sentir que estoy haciendo lo suficiente a distancia. Cuando doy sólo desde un brazo de distancia. Cuando el mendigo de la esquina no logra llegar a mi fibra más sensible. Cuando me hago la desentendida al ver a una familia contar sus centavos en la tienda de comestibles. Cuando estoy tan envuelta en mi caos diario, que no me doy cuenta de las necesidades de los que están cerca de mí.

Estoy muy agradecida por la vida bendecida que vivo. Pero el estar sentada en el suelo frente a mi brillante refrigerador me hizo recordar que puedo hacer más. Tengo que hacer algo más. James fue llamado para ser un misionero. Pero también podemos serlo usted y yo.

Señor, ayúdame a ver realmente donde me necesitan para ser tus manos y tus pies. Ayúdame a enfocarme en aquellas cosas que Tú pones en mi camino. Ayúdame a no ignorarlas por estar ocupada sacándole brillo a mi propia vida.

La Biblia dice: “Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura” (Marcos 16:15).

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Por Joelle Yamada. Derechos © 2013 de
GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. Este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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