Home > Archives > La Biblia Dice >
.
Pacificador
.
Fotografía: Studiomill
“¡Déjenme salir! ¡Déjenme salir!”

La voz de la mujer sonaba urgente y demandante. Mi amigo Lee la había oído antes. Esa era la desventaja de haber sido alojado en la primera habitación del Centro de Rehabilitación, junto a la puerta de salida con código controlado.

Su gran ventaja es que ahora ya no estaba en cama. Podía ponerse su propio brazalete y entrar con su silla de ruedas. Él conocía a la señora que golpeaba la puerta. Había hablado con ella antes, la había calmado y conducido de vuelta a su habitación en numerosas ocasiones. 

Hoy tenía un regalo para ella. Se sentó en su silla de ruedas y cogió una pulsera de cuentas desde el velador junto a su cama. (Le gustaba hacer manualidades sencillas para hacer sonreír a la gente.)

“Hola, Lilian!” dijo acercándose a ella lentamente.

“Nadie me deja salir”, se quejó.

“Eso es porque no hay dónde ir cuando estés afuera. Ven, siéntate en una de estas sillas. Tengo algo para ti –un regalo de amigos que he hecho para ti.”

La guió hasta la silla y le ofreció la pulsera que había diseñado, escogido los colores y que pensó le gustaría a ella. 

Deslizó la pulsera en su muñeca 

“Cuando te pongas esto, recordarás que tienes amigos que se preocupan de ti y no desean que te vayas.” Deslizó la pulsera en su muñeca. “La gente te ama, y quiere que te quedes.”

Lee la mencionó un par de semanas más tarde cuando lo visité y lo acompañé al comedor. La pulsera aún estaba en su muñeca y conversaba alegremente con sus compañeros de mesa. “Ella no ha intentado escapar desde entonces,” dijo con una leve satisfacción en la voz.

“Y allá,” dijo suavemente señalando a otra mujer, “está la mujer de la que te hablé anteriormente.”Me acordé de la historia. Ella tenía una familia grande, incluyendo varios bisnietos. Se sentía deprimida porque nadie la había visitado recientemente. “He decidido no regalarles nada a mis familiares para la Navidad de este año”, le dijo a Lee. “Tal vez entonces decidan visitarme.”

La había escuchado en silencio, permitiendo que regresara a su cuarto sintiendo que su decisión era justificada. Pero luego, después de considerar las palabras que él le dijera, la buscó y le habló de la persona amable y generosa que sabía que era ella. “He estado pensando en las “bienaventuranzas” de la Biblia. Ninguno de nosotros sabe cuándo terminará nuestra vida. ¿Deseas que el último recuerdo que tenga tu familia de ti, sea tu enojo por ellos?”

Ella lo miró pensativa, luego deslizó sus dedos por debajo del cuello de su blusa y sacó una cadena con una cruz. “He mantenido esto escondido, pero creo que también lo he hecho con El Libro. Gracias por recordármelo. Voy a enviar esos regalos. Quiero que recuerden siempre que los amo profundamente.”

“Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5:9).

Si desea hacer algún comentario sobre este artículo, diríjase a Lea los comentarios de nuestros lectores ______________________________

Por Lois Pecce. Derechos © 2013 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión REINA-VALERA © 1995.


SiteMap. Powered by SimpleUpdates.com © 2002-2016. User Login / Customize.