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El Amor de un Padre
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Fotografía: Mohamed Riffath
Después de años de intentar tener un bebé, finalmente Mark y Amy fueron bendecidos con un niño. Le pusieron el nombre de su padre. Amy estaba estudiando, pero se tomó un tiempo libre para pasarlo con su recién nacido. Nunca iba a ningún lugar sin la compañía del pequeño. A Mark y a Amy les encantaba pasar momentos con su bebito, jugar con él, alimentarlo y amarlo mucho. La sonrisa del pequeño Mark alumbraba sus vidas.

Después de seis meses desde el nacimiento de Mark, Amy decidió volver a estudiar. Tomaría clases de noche, de manera que su esposo estuviera en casa para cuidar del bebé. Amy se sentía muy nerviosa. Nunca había estado lejos de su pequeño. Estaba segura de que Mark podía cuidarlo, pero también sabía que lo extrañaría mucho. Tampoco quería distraerse en sus asignaturas por pensar en su bebé.

Mark también se sentía nervioso de que Amy hubiera regresado a clases, aunque no lo demostró. El siempre ayudaba a su esposa a alimentar al pequeño y a cambiarle sus pañales cuando ella estaba en casa. Pero ahora no sería igual. Estaría solo con el bebé. Pero Mark alentó a Amy, diciéndole que todo estaría bien y que no tenía que preocuparse por nada. Pero por dentro, los nervios lo volvían loco. “¿Cómo solucionaré esto?”, pensaba.

Finalmente, la temida noche llegó y Amy se enjugó sus lágrimas y besó al pequeño al despedirse. Pero su esposo y el bebito lo pasaron estupendamente mientras Amy estaba en el colegio. Ellos se rieron durante todo el tiempo. Pero, justo antes que Amy llegara al hogar, el pequeño Mark se puso a llorar. El papá verificó si necesitaba que se le cambiara el pañal, pero ese no era el problema. Trató de alimentarlo y de arrullarlo, pero eso tampoco ayudó nada. Se sintió mal al comprobar que nada de lo que hacía, consolaba al pequeño.

Nuestro Padre celestial nos ama más de lo que Mark ama a su hijito. Cuando nosotros sufrimos, Dios sufre. “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni principados ni potestades, ni lo presente ni lo por venir, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro” (Romanos 8:38, 39).

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Por David Wolstenholm. Derechos © 2011 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1995.


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