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Celebrando lo Nuevo
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Photo: Dreamstime
“No obstante, aún me atrevo a tener esperanza cuando recuerdo lo siguiente: ¡el fiel amor del Señor nunca se acaba! Sus misericordias jamás terminan. Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana” (Lamentations 3:21-23).

Me gustan las cosas nuevas. No sólo las zapatillas, los suéteres o aquellas cosas que se encuentran dentro de paquetes hermosamente envueltos para celebrar los cumpleaños o los días de fiesta. Me encanta cada carta o expresión de amistad que encuentra su camino a través de mi buzón o de un correo electrónico. Me inundan de una renovada gratitud hacia mis amigos y familiares. Amo los libros nuevos –historias de la vida de las personas y sus aventuras. (¡Soy una buena lectora viajera!)

También me gustan los comienzos: la primavera, los capullos abriéndose, los huevos incubados por las aves, las bodas, los nacimientos, los niñitos asistiendo al primer grado, los universitarios recién titulados, los cumpleaños y los recuerdos memorables que conducen a la buena escritura. Me gusta que cada 365 días, uno sea dedicado a dejar atrás lo viejo y a embarcarse con lo nuevo. Si hubo errores, si hubo decepciones, podemos ponerlas a un lado y comenzar de nuevo. Hay algo acerca de la esperanza que acompaña colgar un nuevo calendario.

Más importante aún, es que la novedad de un año es la novedad de cada día. Viene limpio y fresco de la mano del Creador, lleno de amor, sin manchas del ayer, despejado para mañana. Nos da el valor de esforzarnos más para mejorar las relaciones que necesitan ser reparadas, para fortalecer los lazos con los seres queridos y, sobre todo, para fortalecer nuestro vínculo con Cristo.

Nos Muestra a Dónde Acudir

Nada en la vida nos llega sin que nuestro Señor lo sepa. Eso, en sí mismo, nos muestra a dónde acudir, tanto para pedir ayuda como para dar gracias. Estoy personalmente agradecida por el comienzo de cada año, ya que también marca el inicio de un nuevo año de mi vida. Para todos ustedes, personas entre los 40 y los 50 años que se quejan porque se les ha ido la juventud y porque “la vejez” los ha superado, anímense. En más de un caso (no me atrevo a decir que en todos) lo mejor de sus vida está aún por llegar. No es que usted esté libre de los desafíos (qué aburrido sería), sino que el Señor, que nos ha amado y guiado desde antes de nuestro nacimiento, está ahí para usted. Esperemos que, mientras usted se ha hecho mayor, su visión y oídos espirituales hayan mejorado, y haya conectado con más regularidad su corazón para que lata al únisono con el de Dios.

Dicen que vivimos en un tiempo prestado, pero todo el tiempo proviene de Dios. Cada momento de cada día es un regalo absoluto, y por eso digo: “Gracias por todo lo nuevo; que esas compasiones llenen mi alma, de modo que al compartirlas con los demás, en Él, todos seamos uno.”

Sí, me encantan las cosas nuevas. Mi mayor pasión son los corazones  –corazones para el Señor. Cada rostro nuevo, cada corazón abierto a la Buena Nueva de salvación, ¡es motivo de celebración!

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Por Lois Pecce. Derechos © 2013 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión  NUEVA TRADUCCION VIVIENTE ®.


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