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Muriendo en Paz
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Fotografía: Studiomill
Ayer por la tarde me senté junto a mi amigo durante el culto de adoración. Hablamos de nuestras vidas, del trabajo, de la familia y de la fe. Mis amigos –capellanes de hospital–, siempre están junto a personas moribundas. En cierta forma, también hablamos de un paciente que tiene cáncer y que se está muriendo. Compartí con él mis preocupaciones acerca de una amiga que está recibiendo un tratamiento de quimioterapia.

Me han dado los resultados de mis exámenes anuales sobre mi salud y siento un gran alivio por los buenos resultados. Pero algún día , sea por enfermedad o por accidente, me enfrentaré con la muerte. Terminé expresándole mis temores acerca de cómo manejaría una enfermedad que amenazara mi vida.

Sé que hay cosas peores que la muerte. He visto a clientes y a seres queridos sobreviviendo en pésimas circunstancias. Y no me cabe duda que Dios me ama y que viviré con Él por la eternidad –como pueda entender esa promesa. Sin embargo, mientras hablábamos, me di cuenta que tengo temor de no morir “en paz.”

Honrando a Mi Dios

Supongo que me he sentido impresionada con historias acerca de mártires cristianos y personas perseguidas. ¿Seré valiente, fuerte, animando y calmando a quienes me rodean? ¿Recordarán los demás mi paso por la tierra como alguien valerosa, mejor aún, como alguien honrando a su Dios? ¿Me aferraré a mi fe cuando enfrente el dolor físico y el final de mis días?

Mientras hablábamos mi amigo nombró a toda la gente y a líderes de la Biblia que no murieron en paz. Algunos hicieron peticiones aparentemente egoístas y vengativas a sus familias. Y sin embargo, muchos de ellos aparecen en la Escritura como amigos de Dios o pioneros de la fe. Así como en la vida, los seres humanos son ejemplos imperfectos del carácter y el amor de Dios. Así pasa también con la muerte.

Sé y acepto que debido a la muerte de Jesús estoy en paz con Dios. Se necesita fe para vivir sabiendo que la gracia de Dios es suficiente. Y que mi muerte no hará mayor esa justicia. Sólo Él es el autor y consumador de mi fe (Hebreos 12:2). Quiero descansar en ese pensamiento ahora y para siempre.

“Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús” (Filipenses 1:6).

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Por Karen Spruill. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 2002.


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