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Afinando Habilidades
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Photo: Studiomill
¡Nuestro piano está desafinado y eso me vuelve loco! Estuvo afinado hasta hace unos años, pero ya no. Los viernes por la noche, cuando la familia se reúne alrededor del piano para cantar, tenemos otros instrumentos que deben “apoyar” las “teclas desafinadas” del piano. Mi hija toca el violín y mi hijo acaba de comenzar con las clases de violonchelo. Yo toco la guitarra y, mi esposa, el piano. Cuando todos tocamos no suena tan mal. El reto es “ajustar” el momento. Ciertas teclas del piano producen escalofríos en mi espalda.

Como soy el tipo de persona hazlo-tú mismo (porque siempre estoy queriendo ahorrar dinero) he investigado en algunas páginas por internet acerca de cómo afinar el piano y me compré un equipo barato a través de la web. “Esto no parece tan difícil,” pensé. Bueno, después de un par de intentos, el equipo está dentro de su estuche junto al piano y llenándose de polvo. Afinar un piano no es tan fácil como “suena”. Tengo muy buen oído para afinar mi guitarra, pero ni siquiera con un afinador electrónico podría afinar un piano porque posee habilidades que están un poco más adelantadas que mi nivel. ¡He llegado a sentir mucho más respeto por los afinadores de piano ahora!

Carencia de Armonía

Mantener afinados los instrumentos musicales es como mantener nuestros corazones en sintonía con Dios. Las tensiones de la vida cotidiana pueden estirar tanto las cuerdas de nuestro corazón que nos hagan desafinarnos. Si hacemos suficiente ruido lograremos ahogar las teclas que no están a tono. Pero en la tranquilidad del día, cuando las distracciones quedan a un lado, podemos escuchar al Espíritu Santo hablando a nuestra mente, mostrándonos la falta de armonía que existe entre nosotros y el cielo. Si aprendemos a escuchar cuidadosamente, escucharemos la discordia que hay en nuestra vida.

He descubierto que el mejor momento para poner mi corazón en sintonía es en los momentos de quietud que cada día tengo con Dios. Al leer las Escrituras, escribir mis pensamientos y orar fervientemente, oigo los suaves acordes de la verdad divina que me llaman para ajustar mis pensamientos. Confesar mis pecados al Señor es una manera de afinar mi corazón. La alabanza a Dios, es otra. Pedir ayuda autoriza a Cristo a estirar más de mí, para que sea más amoroso con los demás. Al igual que mi piano, debo mantener mi vida afinada con Dios, y eso requiere más que unos pocos ajustes de mi parte. Necesito un Afinador Divino con habilidades muy por encima de lo que mis torpes dedos pueden lograr.

“Tú, Señor, eres mi Dios y fortaleza. Tú, Señor, me das pies ligeros, como de cierva, Y me haces andar en mis alturas” (Habacuc 3:19).

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Por Curtis Rittenour. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión REINA-VALERA CONTEMPORÁNEA © 2011.


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