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¡Déjalo!
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Fotografía: Jason Cangialosi
Mi perro Teddy se distrae fácilmente con las basuritas, hojas, palos, insectos y bellotas que se encuentran en la acera o en su punto de enfoque. Y, si los ve, se los quiere comer. Por supuesto, sé que algunas golosinas serán una tentación para él, especialmente cuando anticipo su atracción desde mi lugar de altura. Así que cuando lo llevo a dar una caminata alrededor del vecindario, me es de gran ayuda una de las órdenes que él aprendió en su clase de obediencia. Dejé de utilizar la orden “¡déjalo!” Quiero que aprecie los lugares, los sonidos y los olores de nuestro hermoso mundo. Allí hay pájaros, ardillas, niños, mascotas, agua y flores para explorarlos juntos. Sin embargo, Teddy nunca verá el Gran Panorama que nuestra caminata podría llegar a ser, si su nariz está pegada al suelo, olfateando siempre la basura.

Generalmente, luego de una o dos de mis firmes órdenes, Teddy abandona el ítem ofendedor. Le digo, “¡eres un buen chico!”, y continuamos la marcha. Su obediente respuesta hace que nuestros momentos juntos sean mucho más agradables, estirando menos la correa, y sin preocuparme de lo que se acaba de tragar. Me encanta cuando mi perro se concentra, gira su amorosa y pequeña cabecita hacia mí, y seguimos caminando por el sendero frente a nosotros.

Me Distraigo Fácilmente

Desde que dejé de utilizar la orden “¡déjalo!”, he pensado mucho en lo fácil que sería mi vida si a veces pudiera oír lo que Dios me dice. En mis momentos de quietud por las mañanas, o cuando trato de meditar, se me hace fácil practicar la orden “¡déjalo!” cuando mi mente vaga entre preocupaciones y listas de deberes. Mi diaria caminata con Dios se interrumpe cuando me distraigo con tanta “basura de la vida.” A menudo es apenas un puñado de cosas pequeñas que no hacen mucha diferencia, pero que toman tiempo-las recojo, las ordeno, las mastico e, incluso, juego con ellas, y me olvido de mi Maestro. Por lo menos, Teddy está al otro extremo de la correa cuando caminamos. En mi vida soy libre de distraerme cuanto quiero y vagar muy lejos.

Quizás Dios utiliza la orden “¡déjalo!” de muchas maneras. Seguramente, los 10 Mandamientos son el “¡déjalo!” que diseñó para protegernos del mal. A veces, otras personas con las que intento caminar por la vida me ofrecen un “¡déjalo!” mientras comparten sus experiencias y sabiduría. Las Escrituras están llenas de mensajes “¡déjalo!”, con los ejemplos de quienes han caminado antes que nosotros.

“Señor, ayúdame a escuchar Tus órdenes “¡déjalo!” Quiero verdaderamente mirar hacia arriba y ver lo mucho que tenemos que explorar juntos.”

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Por Karen Spruill. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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