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¿Lo Reconoceríamos?
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Fotografía: Dreamstime
Hace algunos años, el cantante cristiano Wayne Watson escribió una canción titulada “Would I Know You Now?” (“¿Te Reconocería?”)  En esa canción se preguntaba si reconocería a Cristo si lo viera. ¿Lo haría? ¿Se inclinaría en sincero reconocimiento ante Él?

Tal vez sea una pregunta tonta, pero hizo que me detuviera a reflexionar en ello. Muchas veces estamos tan centrados en nuestro interior sufriendo de una visión casi nula, que perdemos momentos importantes y ni siquiera nos damos cuenta.

Un hombre vestido con unos blue jeans y una gorra de béisbol tocaba el violín en una estación de tren durante una helada mañana de enero del año 2007. Con su estuche de violín abierto al frente, tocó por espacio de una hora.

Durante esa hora, él interpretó seis piezas de Bach mientras 1.097 personas pasaban frente a él. Siete personas se detuvieron a escuchar brevemente junto a alguien que lo reconoció, y sólo 27 de ellos pusieron un total de $32.17 dentro del estuche de su violín. Una de las piezas que él interpretó es considerada como una de las más difíciles y complejas de tocar en violín, dominada por sólo unos pocos desde que Bach la compuso. Sin embargo, no hubo aplausos ni reconocimiento por su asombroso desempeño y la fineza de su instrumento.

Poco o Nada Sabían los Espectadores

Poco o nada sabían los espectadores que uno de los mejores violinistas del mundo –Joshua Bell–, había llevado a cabo recientemente un concierto en el Boston Symphony Hall cuyas entradas se agotaron rápidamente y donde “algunas de las localidades costaron sobre los $100 dólares.” Este virtuoso deleitó a la gente que iba rumbo a su trabajo con su violín 1713 Stradivarius de $3,5 millones de dólares. El Washington Post realizó esta presentación incógnita de Joshua Bell “como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de la gente”.[1]

Los espectadores no estaban al tanto del maestro que tenían frente a ellos –no lo reconocieron.

Gene Weingarten escribiría: “Si no podemos tomar el tiempo para detenernos por un momento y escuchar a uno de los mejores músicos del planeta Tierra tocar una de las piezas musicales más extraordinarias que se haya escrito jamás; si la prisa de la vida moderna se impone sobre nosotros para que nos comportemos como sordos y ciegos ante algo así, entonces ¿qué más nos estamos perdiendo?” (ídem).

Mateo 25 nos ofrece una parábola acerca de 10 vírgenes que salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes, no se distrajeron, y se prepararon para reunirse con el novio, mientras que las otras cinco eran necias, se distrajeron, no se prepararon y se quedaron dormidas. Como resultado, cuando llegó el novio sólo las cinco vírgenes prudentes pudieron irse con él a la boda.

Hay un viejo adagio que nos insta a “detenernos a oler las rosas.” Nuestras vidas están tan ocupadas que a menudo no tenemos tiempo para Cristo. Pero cuando nos detenemos y nos familiarizamos con Él no tendremos que preguntarnos si al verlo hoy… ¿reconoceríamos a Jesús?

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Por Daniel LaFlair. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.

[1] Washington Post


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