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Reciclados
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Fotografía: Dreamstime
Reciclaje. Lo más fácil que podemos hacer las personas que nos preocupamos por el medioambiente, es ayudar. Yo soy una fiel recicladora. De periódicos, revistas, papel de copia, cajas de cereal, cajas de pañuelos desechables, latas, plástico, vidrio. Lo que sea que se pueda salvar, lo llevo al centro de reciclaje más cercano.

Aprendí a reciclar hace muchos años, durante la Segunda Guerra Mundial, cuando era una niña. El patriotismo me llevó a hacerlo. Sin embargo, la mayoría de la gente dejó de reciclar después de la guerra. Por desgracia, los asuntos mediambientales entonces no parecían importantes. La idea de que el mundo envejecería frente a nuestros ojos no cruzó por la mente de la mayoría, excepto de aquellos que eran ávidos estudiantes de la Biblia. Incluso, ellos, ¿dónde quedaron sus defensores?

Hoy, mientras recogía mis cajas y bolsas con artículos reciclables, me sentí bien haciendo algo por ayudar, al igual que sucedió cuando era una niña. Sin embargo, nunca dejé el reciclaje. Muchas familias provenientes de la Gran Depresión en los Estados Unidos de Norteamérica, acarrean consigo esa actitud de guardarlo todo como en la guerra, porque volvió a ser indispensable el hacerlo. En mí formó un hábito que todavía permanece.

¡Dios me Recicló!

Me puse a pensar en esos artículos reciclados y concluí que yo también soy como ellos. ¡Dios me recicló!

Dios me dio un corazón reciclado, tal como está escrito en Jeremías 24:7: “Cambiaré su manera de ser y de pensar, para que me reconozca como su Dios…” (Traducción en Lenguaje Actual).

Dios también recicló mi mente: “Que haya en ustedes el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús” (Reina-Valera Comtemporánea).

Dios recicló mis ojos para que pueda leer Su palabra con entendimiento: “Mis ojos están puestos siempre en el Señor, pues sólo él puede sacarme de la trampa” (Nueva Versión Internacional).

Y Él recicló mis oídos para que pueda prestar atención a lo que dice Apocalipsis 22:17, invitando a otros a conocerlo: “El Espíritu de Dios y la esposa del Cordero dicen: «¡Ven, Señor Jesús!» Y todos los que estén escuchando digan: «¡Ven, Señor Jesús!»” (Traducción en Lenguaje Actual).

Debido a que Él hizo todo esto y mucho más por mí es que soy capaz de ser útil a los demás, tanto por razones seculares como espirituales. Todo lo que soy capaz de hacer en mi vida lo puedo hacer para beneficiar a otros y también al planeta Tierra. Yo sé que la Biblia deja en claro que este planeta, tal como lo conocemos ahora, un día se convertirá en escombros; pero, al mismo tiempo, nosotros somos mayordomos de esta tierra y el reciclaje es algo bueno. Me alegro de no ser sólo material desechable. He sido reciclada para la eternidad.

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Por Betty Kossick. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de las versiones TRADUCCIÓN EN LENGUAJE ACTUAL © 2000, REINA-VALERA CONTEMPORÁNEA © 2009, 2011 y NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL © 1999.


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