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El Garrote del Pastor
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Fotografía: Christoph Burgdorfer
“No corregir al hijo es no quererlo; amarlo es disciplinarlo.” - Proverbios 13:24


En términos bíblicos, una vara era una importante pieza asociada, mayormente, con cierto castigo. El garrote de un pastor era una vara gruesa y corta. La utilizaba para golpear a los enemigos de las ovejas.

Ninguna de las definiciones que encontré de la palabra vara, apuntan hacia una disciplina amorosa. Pero, a través del rey David, Dios usó la palabra vara en forma diferente. Salmos 23:4, dice: “Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado; tu vara de pastor me reconforta."

En la mayoría de los estados de nuestro país, la ley rechaza que los padres utilicen el castigo corporal para enseñarles obediencia a sus hijos. De echo, los padres que utilizan una vara o cualquier otra cosa que no sean sus manos en el trasero para castigar o disciplinar a un hijo, probablemente, le cueste ser encarcelado. El castigo corporal, hoy en día, es considerado un abuso.

Palabras que Hieren

Según el diccionario Pequeño Larousse, el significado de la palabra abuso es el delito consistente en ultrapasar los límites asignados al ejercicio de un derecho, e incluso, si hay intención de causar daño en ejercer un derecho. Es el maltrato físico o sicológico. Son los pensamientos y sentimientos expresados de manera vehemente con severidad y desaprobación.

¿Ha utilizado hoy una vara para castigar a su hijo? Una vara no sólo significa un garrote o palo; también puede ser el maluso de la lengua. ¿Se apresura para criticar a su niño? “El que refrena su lengua protege su vida, pero el ligero de labios provoca su ruina” (Proverbios 13:3).

Las estadísticas demuestran que la mayoría de los padres le dicen diez frases negativas por cada una positiva a sus hijos. Más aún, los estudios han llegado a la conclusión que son necesarias cuatro afirmaciones positivas para vencer una negativa. La crítica es como una hiedra venenosa-un solo contacto con ella y el contagio se extiende fuera de control, llegando a producir graves lesiones en la persona.

Si se encuentra luchando contra los efectos del abuso en su propia niñez; o si está buscando cómo disciplinar a su hijo de una manera amorosa, recuerde que las vías del hombre y las de Dios son muy diferentes. El hombre hiere; Dios reconforta.

“Me sacó de la fosa de la muerte, del lodo y del pantano; puso mis pies sobre una roca, y me plantó en terreno firme” (Salmos 40:2).

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Por Denise Taylor, seudónimo. Derechos © 2006 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los versículos bíblicos han sido extraídos de la NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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