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La Mejor Parte
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Fotografía: Studiomill
No estoy segura si es una señal de la edad o cómo ocurrió, pero pareciera que el tiempo voló y la Navidad me tomó por sorpresa. Eso me hizo preguntarme cómo lo haría para tener todo a tiempo. Entonces me acordé de los olvidados. Se supone que la Navidad tiene que ver con Jesús. La Navidad no tiene que ver con las cosas del mundo. Se supone que tiene que ver con el Creador del mundo que vino a salvarnos. Él debe ser el punto de enfoque.

Al contrario, nos preocupamos tanto con el aspecto comercial de la Navidad que apenas tenemos tiempo para pensar en Jesús, pasar momentos en sincera adoración o meditando y orando. Parece que no han cambiado tanto las cosas en los últimos 2000 años.

Jesús fue bastante ignorado al momento de nacer, y lo hizo en un frío establo. Hoy estamos tan ocupados con los preparativos navideños, los regalos y las fiestas que lo olvidamos, dejándolo nuevamente en el frío.

Promesa de Abrir Pronto

Desafortunadamente, esta situación se produce con más frecuencia que simplemente en Navidad. Sucede todo el año. Jesús llama a la puerta de nuestro corazón mientras nos apresuramos con las ocupaciones y la promesa de abrir pronto esa puerta. Nos decimos que la próxima semana mejorará nuestra lectura de la Biblia, que iremos de nuevo a la iglesia cuando haya un mejor pastor, que oraremos mañana en la noche cuando no estemos tan cansados, y la lista continúa. Ponemos a Jesús en espera y lo dejamos en el frío.

Así como de nefasto es esto, me di cuenta de algo igualmente escalofriante. Cuando no apartamos tiempo para Jesús somos nosotros quienes nos quedamos en el frío. No sólo nos estamos perdiendo hoy, sino que nos estamos quedando afuera por la eternidad.

Lanzo un desafío para mí y para usted a no sólo hacer de Jesús una gran parte de nuestra Navidad, sino una inmensa parte en nuestra vida diaria. Deseo agradecer a Jesús por lo que hizo no sólo durante esta Navidad, sino por toda la eternidad. ¿Y, usted?

“¡Mira! Ya estoy a la puerta, y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, yo entraré en su casa, y cenaré con él, y él cenará conmigo” (Apocalipsis 3:20).

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Por Donice Palmer. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de las versiones REINA-VALERA CONTEMPORÁNEA © 2009.


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