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En Buenas Manos
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Fotografía: Dreamstime
El estar conectado a un monitor cardíaco puede darnos un poco de aprehensión. Uno espera que nada malo se descubra a través de él. Mientras escribo estoy “conectada” a uno de ellos.

¿Recuerda la canción que el cantante Tony Bennett popularizó en los años 60’s titulada “Dejé mi Corazón en San Francisco”? Desde hace unos días, prácticamente he enviado los latidos de mi corazón desde Jasper, Georgia, a San Francisco, donde LifeWatch los está monitoreando. (Pero mi doctor está aquí, en Georgia. De hecho, vivo justo al lado del instituto local del corazón). Si me alejo mucho del monitor, este envía un mensaje. Si las baterías están descargadas, también envía un mensaje para cargar el teléfono celular especial que transmite la información desde Georgia hasta California. En las próximas semanas los técnicos de San Francisco sabrán todo acerca de mi corazón. Me han asegurado que estoy en buenas manos. Increíble, ¿no?

Me alegra saber que esta tecnología está disponible para mí (y para cualquier persona que la necesite) con la esperanza de que si en realidad tengo un problema cardíaco, pueda ser controlado.

El Estado de mi Corazón

Sin embargo, todo este proceso me hace estar más consciente de otro problema al corazón que puede ser mucho más preocupante. Es el estado espiritual de mi corazón (en esencia, de mi mente). Voluntariamente puse mi corazón en las manos de LifeWatch para que lo monitoree, pero también le di mi corazón a Dios hace mucho tiempo atrás. Debido a ello, he descubierto el placer de vivir en el amor de Jesús. Es un amor que siempre me mantiene joven de corazón. Sin embargo, es fácil caer en la complacencia y dar por sentado los cuidados que Jesús tiene por nosotros.

Por lo tanto, me pregunto: ¿Conservo aún el mismo amor en mi corazón que originalmente sentía por Él? ¿Confío en Él de corazón? La Palabra de Dios nos dice mucho acerca de nuestros corazones. Como prescripción personal estoy reestudiando muchos textos bíblicos para no olvidarlos. ¿Quién realmente está sosteniendo mi corazón, como lo dice el Salmo 111:1? “¡Alabado sea el Señor! Daré gracias al Señor con todo corazón."

Sí, estoy agradecida por lo que está haciendo LifeWatch por mí, pero estoy más en deuda con Él, sabiendo que estoy conectada al Vigía celestial de la vida eterna. No sentimos aprehensión con la tecnología divina. Todo lo que necesito es permanecer en la Palabra para recordar no alejarme demasiado de mi verdadero LifeWatcher ni dejar que mis baterías se descarguen. Verdaderamente, estoy en las buenas manos de Dios.

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Por Betty Kossick. Derechos © 2013 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión NUEVA TRADUCCIÓN VIVIENTE © 2010.


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