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¿Trabajar antes de Orar?
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Fotografía: Dreamstime
Todos hemos escuchado aquel dicho que dice “trabaja primero, juega después.” No hay nada de malo en ello. En todas las edades se demuestra lo beneficioso que es el trabajo y, luego, el juego no sólo será más merecido sino mucho más agradable. Muchas veces, incluso yo misma, me tiento con algunos de mis juegos favoritos como armar un rompecabezas, leer un libro o jugar a algún juego cuando haya terminado mi trabajo. Especialmente si el trabajo es algo que he estado posponiendo.

En nuestra vida de oración, sin embargo, ¿no debe ocurrir lo contrario? Así que muchas veces realizamos trabajos difíciles acudiendo a nuestro propio esfuerzo, olvidando orar primero. Trabajamos antes de orar. En mi experiencia, esto no ha funcionado bien.

Por ejemplo, hace poco fui directora de un programa que nuestra iglesia quería hacer para la comunidad. Siendo que estoy centrada en la salud de la persona, tuve la gran idea que el hospital local nos permitiera realizar ese evento en sus dependencias. Mi idea era que si ocurría en el hospital mucho más personas acudirían al evento, ya que es un conocido ícono de sanación. Así que fui a contactar a las personas claves del establecimiento hospitalario para seguir adelante con el plan. Cuando ellos rechazaron esta idea (después de considerarla muy seriamente), me sentí anonadada, debo admitirlo.

¿QUÉ se creen Ustedes?

“¿Qué se creen ustedes?” –pensé. Y tan pronto como hice la pregunta, el Señor me envió otro pensamiento que provino directamente de la mente de Dios: “¿QUIÉN te crees que eres TÚ?” –dijo Él. “¿Por qué piensas que los necesitas a ellos, cuando me tienes a Mí?”

Inmediatamente me di cuenta. No había ni siquiera consultado a Dios acerca de dónde realizar las reuniones sobre salud. Había diseñado y trabajado en mi plan. Había trabajado antes de orar.

En ese momento cambió mi actitud, y no sólo acepté la negativa del hospital, ¡sino que me alegré por ella! “¡Sí! ¡Eso es!” –proclamé.

A partir de ese momento, oré por cada paso que seguía en el proceso de poner en marcha las reuniones. Oré antes de trabajar, ¡y resultó todo un éxito!
 
“Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán” (Proverbios 16:3).

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Por Gwen Scott Simmons. Derechos © 2014 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL © 1999.


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