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Porque No Me Avergüenzo
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Fotografía: Dreamstime
Algo sucedió después de mi bautismo que de verdad yo no esperaba. Cursaba el cuarto grado y no hallaba el momento en que comenzaran las clases ese lunes para ir a la escuela y contarles a mis amigas qué había hecho durante el fin de semana. Mis tres mejores amigas se reunieron conmigo en el pasillo: “¿Te bautisaste el fin de semana?” preguntó una de ellas, mientras que las otras dos observaban.

“Sí,” contesté. “Me bauticé.”

“Entonces, ¡ya no somos tus amigas!” Y luego se alejaron.

Pasé el recreo en el baño, llorando. Fue mi primera experiencia en defender lo que creía. Y ese día escogí una de las muchas opciones para seguir el ejemplo de Pablo en Romanos 1:16: “A la verdad, no me avergüenzo del evangelio, pues el poder de Dios para la salvación de todos los que creen. . .”

Mirando hacia atrás, fue algo extraordinario que esa niñita de 10 años de edad perdiera a sus amigas debido a su fe. Pero unos años más tarde leí en el libro de John Foxe titulado Foxe’s Book of Martyrs (El Libro de los Mártires de Foxe) que la mayoría de los primeros apóstoles perdieron mucho más que sus amigos. ¡La mayoría de ellos murieron por su fe! Así es como murieron, porque no se avergonzaron: [1]

Esteban fue apedreado hasta la muerte.

Mateo fue muerto con una alabarda (una combinación de lanza y una especie de hacha de batalla).

Marcos murió tras ser arrastrado sin piedad por las calles.

Tomás fue atravesado por una lanza.

Matías fue apedreado primero y luego decapitado.

Pedro fue crucificado colgado boca abajo a petición propia. Se sentía indigno de ser crucificado de la misma manera que Jesús.

Vivir por Ti

Jesús dijo en Lucas 9:23-24: “‘Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz cada día y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la salvará.’”

Puede que no tengamos que morir a causa de Jesús, pero todos estamos llamados a vivir cada día para Él. No sólo declarar: “Señor, ¡moriré por Ti!” sino también decir: “Señor, ¡VIVIRÉ por Ti!” Tengo amigos que han hecho precisamente eso –vivir todos los días por Jesús porque no se sienten avergonzados:

Tom perdió su ascenso debido a que sus nuevas funciones habrían interferido con sus creencias.

Después de su conversión al cristianismo, Allan fue rechazado socialmente por su círculo de amigos.

Luego que entregó su vida a Dios, bautizándose, la esposa de Ken lo abandonó.

Jim perdió el salario de un día a la semana al cerrar su negocio para asistir a la iglesia.

“¿Vale la pena?” Puede que usted se lo pregunte. Sí; estoy convencida que sí lo vale. Han pasado casi 40 años desde que mis amigas me confrontaron en el pasillo de la escuela. Y hasta el día de hoy no me avergenzo. ¿Por qué? Porque Jesús me ama tanto como para morir por mí, y porque no me avergüenzo que me llame “Su hija”.

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Por Nancy Canwell. Derechos © 2011 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL © 1999.

[1] John Foxe, Foxe’s Book of Martyrs (Western Heritage, 2010), Kindle edition.



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