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A Su Imagen
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Fotografía: Dreamstime
Cada vez que veo televisión o escucho radio, alguna compañía le hace propaganda a un nuevo producto que asegura hacernos lucir años más jóvenes debido a alguna pastilla. Al final, la mayoría de esos productos desaparecen en las sombras y nosotros seguimos sintiendo el paso de los años. Eso no detiene a la compañía que sigue preparando nuevas drogas y nuevas propagandas.

Hace poco leí Génesis 1:27, donde dice que el hombre fue creado a imagen de Dios: “Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó.”

Otro escritor declara: “Cuando Adán emergió de las manos del Creador, lo hizo en su naturaleza física, mental y espiritual, semejante a Su Hacedor. Si Adan y Eva se hubieran mantenido fieles a su Creador, el universo entero y todos sus misterios habrían sido suyos para descubrirlos, develarlos y disfrutarlos. El hombre fue creado con una inteligencia perfecta que lo hubiera guiado a una concepción más clara de la sabiduría, el poder y el amor de Dios”. 1

Descendientes de Dios

Todos quienes nacimos en esta tierra somos descendientes de Dios, y debido a esto poseemos los atributos que Dios mismo posee. Nuestra individualidad, nuestro libre albedrío, la capacidad de pensar y de hacerlo todo como nos parezca mejor, son atributos que compartimos con Dios. Pero debido al pecado pueden utilizarse para el mal, como también para el bien.

Cuando Dios nos creó a Su imagen, fuimos hechos perfectos desde el cabello que cubre nuestras cabezas hasta la punta de los pies, pero no teníamos vida. “Entonces, un Dios personal, creado a Sí mismo, respiró aliento de vida y el hombre pudo vivir, respirar y convertirse en un ser inteligente. Todas las partes del organismo humano fueron puestas en movimiento. El corazón, las arterias, las venas, la lengua, las manos, los pies, los sentidos, las percepciones de la mente –todo comenzó su función y dispuestos bajo la ley. El hombre se convirtió en un alma viviente. A través de Jesucristo, un Dios personal creó al hombre y lo dotó de inteligencia y de poder.” 2

Cuando se despierte en la mañana y se pare frente al espejo, deténgase y piense lo siguiente de usted mismo, “esta es una obra de Dios.” No se quede mirando las arrugas ni imperfecciones que ha inducido el pecado. Más bien, maravíllese de la obra del Señor y sepa que lo que está observando es una semblanza de cómo es Dios. Detrás de las máscaras, del atavío, de las cicatrices y de las imperfecciones donde el pecado ha causado estragos, está la verdadera naturaleza de nuestro ser, y un día cercano seremos restaurados a nuestra perfecta naturaleza. Entraremos por las puertas del cielo como seres humanos, maravillándonos de nuestro Dios que nos creó a Su imagen perfecta.

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Por Benjamin DuBose. Derechos © 2014 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL © 1999.

1 Guía Teológica de los Adventistas del Séptimo Día, Vol. 12, p. 227, 228. Asociación Publicadora Review & Herald, Hagerstown, MD.
2 Idem


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