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Aprendiendo a Esperar
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Fotografía: Lucian Coman
Mientras tocaba la guitarra frente a un grupo de niños, invité a una niñita a venir adelante y tocar mi instrumento. Inmediatamente, diez niños más se adelantaron rogándome que los dejara tocar mi guitarra. Les dije que “no” en forma firme. Incluso, les sonreí mientras los miraba. La mayoría de ellos ignoraron mi pedido y los tuve que empujar un poco para que la niñita a la cual había llamado, pudiera llegar donde yo estaba.

Antes que estallara la guerra, dije decididamente: “Por favor, tomen asiento”. Uno de los niños se mostró muy insistente. Se negó a aceptar mi pedido y nuevamente trató de tocar mi guitarra. Le pedí que se sentara. Se arrojó a mis pies y comenzó a llorar. No sentí pena por él debido a su llanto, pero me sentí mal que no pudiera demostrar habilidades sociales que le robarán la alegría por el resto de su vida.

Los psicólogos denominan a esta habilidad, “gratificación tardía” (o el control de los impulsos o deseos). He aquí la idea básica: cuando los niños aprenden a posponer una experiencia agradable y se centran en un objetivo mayor, serán socialmente más estables y cognoscitivamente más agudos. Los sociólogos han realizado incluso experimentos a largo plazo con niños (dándoles golosinas y pidiéndoles que esperen 15 minutos antes de comérselas y –si lo hacen– se les dará una segunda porción) que muestra que aquellos que tardaron en ser gratificados se comportaron mucho mejor escolásticamente y enfrentaron mejor el estrés que provino con los años y con los exámenes de rendimiento académico.

En la Sala de Espera

La Biblia nos dice: “Pon tu esperanza en el Señor; ten valor, cobra ánimo; ¡pon tu esperanza en el Señor!” (Salmos 27:14). Dios sabe que esperar es un atributo del carácter, no solamente para los niños sino para los adultos también. La vida está llena de oportunidades para que nos sentemos en “la sala de espera”. ¿Qué nos puede ayudar a crecer en este atributo personal? Los psicólogos dicen que proviene de tener en mente un objetivo “orientado en el futuro”. Para los cristianos, no es nada complicado. Nuestro objetivo es estar en el reino de Dios, disfrutar de la compañía de los ángeles y encontrarnos personalmente con Cristo. La vida eterna es una meta que se cumplirá esperando en la fe.

Los padres pueden enseñarle a sus hijos a esperar a través de sus propios ejemplos. Ellos pueden animar a sus niños a ejercitar el músculo de “la espera” y luego recompensarlos de acuerdo a ello. Desafortunadamente, el ejemplo de su madre llevó al niño que no pudo tocar mi guitarra en dirección equivocada. Hace poco, ella fue acusada de abuso de drogas y de robo. Está a punto de ir a la cárcel. Oro que mi querido amiguito (su hijo), aprenda que esperar es el mejor camino. Quisiera ayudarlo a conocer el arte de la gratificación tardía.

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Por Curtis Rittenour. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de las versiones NUEVA VERSION INTERNACIONAL © 1999.


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