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Tubería Atascada
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Fotografía: Dreamstime
Hace poco hice algunos arreglos al baño del primer piso. Instalé un nuevo sistema en la ducha, pero sin querer invertí la llave del agua caliente y de la fría. Cuando finalmente logré cambiarlas, descubrí que la tubería había dejado de funcionar. Solamente salían goteras de la regadera, no importa hacia dónde girara la llave. Verifiqué para asegurarme que la presión del agua estuviera al máximo. Pero seguía sin funcionar.

Entonces llamé a la línea de apoyo gratis. La operadora fue muy amable y ofreció enviarme otra regadera completamente gratis. “¡Qué bueno!” Concluí.  Cuando la recibí y la instalé, no había ni una diferencia con la cantidad de gotitas de agua que salía de la ducha. Así que la saqué, la limpié, la revisé, leí las instrucciones nuevamente y la instalé de nuevo. Seguía con el mismo problema.

Llamé una vez más a la línea de apoyo. Otra operadora gentil ofreció enviarme una nueva. Sabía que esta funcionaría. Sólo había tenido mala suerte. Pero estaba equivocado.  Pasé por la misma rutina y terminé con el mismo resultado. Mi paciencia comenzaba a gotear igual que la regadera de la ducha.

Yo "Sabía"

Por tercera vez llamé a la línea telefónica de apoyo. La operadora amable escuchó toda mi historia y preguntó: “¿Le quitó el cabezal a la regadera para ver si tal vez está atascada? Tal vez ahí es donde está su problema.” No lo había hecho porque “sabía” dónde estaba el problema. Pero le dije que lo intentaría y que llamaría de vuelta si no se resolvía.

Nunca más llamé. El problema no era la regadera. El problema estaba en otra parte (la tubería atascada).

Esto me recuerda un versículo de la Biblia que a menudo uso en mis oraciones: “Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno” (Salmo 139:23, 24). Admito que a menudo pienso que sé dónde está localizado el problema, pero cuando sigo orando y escucho a Dios hablarle a mi corazón, descubro que el problema está en otra parte.

Cuando usted tenga una “tubería atascada” en su vida, deténgase y repita el Salmo 139 en oración. Espere en Dios. Escuche. Tal vez descubra que su problema no estaba donde usted creía.

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Por Curtis Rittenour. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL © 1999.


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