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Amor de mi Vida
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Foto: Vladislav Susoy
Fue con gran disgusto que hojeé descuidadamente las páginas del libro que acababa de recibir para mi cumpleaños fingiendo estar interesada. Sabía que no necesitaba hacerlo; todas conocían la antipatía que sentía por ese tema. Era uno de esos libros de-cristianismo-perfecto-y-puro-amor. No solamente los había leído todos antes (antes pensaba que si leías uno, los leías todos), pero Dios y yo teníamos asuntos pendientes… cuando se hizo presente el tema del amor de mi vida.

Pasé por una etapa donde, como cristianos, deseaba apasionadamente que Dios se hiciera cargo de cada área de mi vida. Experimenté la rendición durante un verano cuando retrocedí y permití que Dios manejara las cosas. En papel, fue uno de los peores veranos de mi vida, pero lo recuerdo como un momento de admiración plena en mi vida, cuando más cerca me sentí de Dios. Pude sentir Su mano haciendo posible cada decisión. Me encantaba, pero entonces Él hizo algunas cosas que no me gustaron –un montón de cosas que yo no quería. Rápidamente quité Su mano del volante, del lápiz, de la arcilla (o cualquier otra metáfora que usted quiera usar). Durante tres años acusé a Dios de desordenar mi vida amorosa.

Dios fue Más Inteligente que Yo

Dejé a un lado el libro y sabía que probablemente jamás lo leería. Pero Dios fue más inteligente que yo.

Mis amigas se entusiasmaron rápidamente con mi nuevo libro y se amontonaban en la cama de Sally para leerlo en grupo, lo que llegó a ser “nuestra” forma favorita de pasar las tardes del sábado.

No me sentía feliz y lo dejé muy claro. Escuchaba con actitud amarga y hacía comentarios del mismo modo, mientras apretaba una almohada contra mi pecho. Observé a mis amigas hacer cambios mientras decidían dejar “que Dios escribiera las historias de amor de sus vidas.”

Fue con los ojos llenos de lágrimas que finalmente admití que Dios no había cometido ni un solo error y que había sido mi equivocación tomar el volante. Pensé que me conocía lo suficientemente bien como para manejar mi propia historia de amor, y mientras luchaba con las deciciones de Dios en mi vida, fueron las consecuencias de quitar la mano de Dios de aquel volante, lo que me trajo más luchas.

Aunque el tema aún no es mi favorito, estoy leyendo y descubriendo muchas cosas que me han devuelto el asombro total que viene al saber que Dios está cumpliendo Su plan. He aprendido (y todavía lo hago) que Dios me conoce mucho más de lo que me conozco a mí misma y que Él es capaz de “escribir mi historia de amor”. Y he aprendido (esto, con solidez) que si estoy tan dispuesta a confiar en mí mis propias decisiones, debe ser mucho mejor que las confíe –incluso las que tienen que ver con los amores de mi vida– a Dios, quien nunca cometerá ni el más mínimo error.

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Por Raquel Levy. Derechos © 2013 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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