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El Padre Perfecto
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Foto: Mikhail Malyshev
Mi padre no es perfecto. Mientras crecía, él bebía y abusaba físicamente de mi madre. Era demandante, criticón y verbalmente abusivo. No disfrutaba estando cerca suyo cuando era niño. La mayor parte de mi vida deseé tener una mejor relación con él, pero debí esperar en la amargura durante cuarenta años.

Una vez, cuando yo tenía 12 años, maltraté a nuestra mascota favorita. Mi padre se enojó tanto que me lanzó contra la pared, me tomó por los hombros y comenzó a zamarrearme, diciéndome palabrotas horribles. He llevado esa escena en mi mente durante mucho tiempo.

Mi padre no es perfecto, pero recientemente algo cambió. Sucedió mientras oraba a Dios acerca de la dolorosa relación con mi padre. En ese momento de oración me vi cuando era niño, siendo lanzado contra la pared y sacudido por los hombros. Entonces, Jesús apareció de repente (mentalmente) y se paró entre mi padre y yo. Cristo puso Su brazo sobre mis hombros y Su mano en contra de mi padre. En ese momento de oración, Jesús habló a mi corazón, diciendo: “No estás solo. Yo estoy contigo. Yo te protegeré. Seré el padre que nunca tuviste.”

La Amargura Cesó

Mi padre sigue siendo imperfecto, pero ha habido un cambio dentro de mi corazón. He perdonado a mi padre. Mi amargura ha cesado y me siento en paz cerca suyo. Ya no espero que mi padre cambie. Me gustaría que lo hiciera de cierta forma, pero ya no es tan importante para mí porque he descubierto que aunque mi padre terrenal me ha fallado, mi Padre Celestial ha provisto para mí.

Amo a mi padre, no debido a cómo me trató cuando era un niño, sino en cómo me trata mi Padre Celestial. Mi padre posee algunas cualidades. Él me enseñó a utilizar mis manos y a trabajar duramente. Y a él le encanta estudiar la Biblia. Pero mi amor hacia él no proviene debido a sus cualidades; proviene de una enorme capacidad de amar que mi Padre Celestial ha puesto en mí. 

Mi padre no es perfecto, como tampoco yo lo soy. Pero tengo un Padre que sí lo es. Y sé que este Padre jamás me hará daño ni me dirá palabrotas horribles, aún cuando le falle. Dios es el Padre más perfecto que haya existido jamás y el Señor también será un Padre perfecto para usted: “¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos!” (1 Juan 3:1).

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Por Bob Miller, seudónimo
. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL ® 1999.


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