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Paz Garantizada
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Fotografía: Studiomill
Este mundo tiene la tendencia de traernos devastación. Cada una de las personas es afectada por algún tipo de desilusión o de pérdida.

Cuando he sufrido de alguna pérdida en mi vida es fácil volverme a Dios y decirle: “¿Qué es lo que estás haciendo?” o, “¿Cómo pudiste permitir que pasara esto?” Pero con tiempo y mucha oración, he llegado a un punto donde siento que puedo entregarle a Dios todas mis preocupaciones, preguntas, frustraciones y… sí, –prácticamente todo– y sentirme en paz.

Solía entregarle a Dios lo suficiente como para no sentir demasiado peso sobre mis hombros. Ahora, se lo doy todo y siento que la carga desaparece totalmente. Decidir entregarle todo a Él no fue un proceso sistemático. Fue, literalmente, un salto al precipicio de lo desconocido. Cuando la vida toma un giro distinto al que había imaginado, confío en Su conocimiento. Encuentro paz al saber que se lo he dado todo.

Es fácil tratar de poner nuestra confianza en este mundo o en las cosas materiales. No sentiremos paz verdadera sino hasta que la recibamos de Dios. Cuando Jesús les dijo a sus discípulos que se iría, sintieron miedo. Les dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo” (Juan 14:27).

Fugaz e Inestable

En el libro de James Bryan Smith titulado Embracing the Love of God, el autor dice: “La paz que ofrece el mundo proviene de la fuerza y de la riqueza, de las alarmas de seguridad y de los tratados del mundo, de la vigilancia en los vecindarios y de las bolsas de aire dobles. La paz que ofrece el mundo es fugaz e inestable. La paz que Jesús ofrece proviene de la certeza de saber que él nunca nos dejará ni abandonará.”

Él sigue diciendo: “La paz no es ausencia de disensión, sino presencia de Cristo. No importa lo que debamos enfrentar, lo hacemos con el poder y la presencia de uno que ha vencido al mundo.”

Ya sea que enfrentemos pérdidas, sentimientos de ineptitud, pérdida del trabajo, sentimientos de fracaso, escasez de dinero, hambre o el quebrantamiento de nuestras familias y hogares, aquel que nos creó aún nos ofrece paz. Debido a situaciones desafortunadas podemos sentir como si Dios nos hubiese abandonado o no le importáramos. Smith dice: “No nos creamos a nosotros mismos. Nuestra existencia no se debe a nada que nosotros hayamos hecho. Dios nos creó por amor…” Esa paz es nuestra; garantizada a través de una garantía ilimitada.

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3)

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Por Erika Gladden. Derechos © 2010 de
GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. Este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión REINA-VALERA © 1995.
1Smith, James Bryan. Embracing the Love of God: The Path and Promise of Christian Life (Abrazando el Amor de Dios: El Sendero y la Promesa de la Vida Cristiana).


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