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Rastro de Fumarada
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Fotografía:Dreamstime
Esta mañana el lanzamiento del transbordador especial no pudo ser mejor. Lo observamos en la oscuridad de nuestro patio antes de que amaneciera. El cielo estaba azul y sin nubes, de manera que pudimos ver el transbordador desde su primer resplandor en el horizonte hasta que finalmente desapareciera como una diminuta ascua por la circunferencia de la tierra. Minutos después del lanzamiento, el retumbar del despegue llegó hasta nosotros. Mi esposo sacó fotos con el increíble lente de su cámara y además filmó un video, archivando esos momentos para los miembros de nuestra familia que quizás nunca tengan la oportunidad de verlos en persona. Como siempre, oré por los astronautas y sus familias –¡por la combinación de confianza, de valor y de locura para viajar al espacio!

Hemos disfrutado en forma especial vivir lo suficientemente cerca del Centro Espacial Kennedy y poder ver los despegues de sus naves durante los últimos 12 años. Muchas veces antes de 2001, hemos observado pasar el Causeway, permitiéndonos estar tan cerca que sus despegues hicieron remecer nuestros cuerpos y la ignición del cohete brillaba en nuestras retinas. ¡Qué entretenimiento tan poderoso! Nunca ha dejado de crear ese sentido de asombro y orgullo que personas de los Estados Unidos de Norteamérica han podido lograr.

La Forma de una Bola

Hoy salí a caminar con el perro luego del despegue. Mientras el sol comenzaba a iluminar el cielo de oriente, el rastro de la fumarada del lanzamiento comenzó a expandirse y a formar una columna de humo en forma de rizos. La forma de una bola de colores iridiscentes en azul, blanco y rosa, resplandeció en las alturas. Mientras caminaba por el vecindario, el diseño en el cielo se ampliaba y cambiaba mientras mantenía su misterioso resplandor. En un punto pensé que se asemejaba a una paloma gigante, mientras que el resto del rastro parecía una gran boa disfrazada de blanco. Luego que el transbordador estuvo a miles de millas de distancia, su rastro de fumarada se transformó y comenzó a mutarse en el cielo visible. Aquellos vecinos que salían hacia sus trabajos, ni siquiera se fijaron en el cielo ni recordaron que el transbordador había despegado hacía poco. Sin embargo, aquella evidencia cambió la mañana para quienes nos preocupamos por ello.

Este año nuestra familia se apresta a celebrar los cumpleaños número 85 y 95 de nuestros padres. Estoy segura que estos hombres han estado pensando acerca del tipo de legado y herencia que pronto dejarán a sus parientes. Estos son nuestras fumaradas humanas. Al emprender nuevas etapas en la vida, dejamos recordatorios que muestran que hemos estado presentes. Para algunos, nuestro rastro realmente “afea el cielo,” mientras que para otros, nuestra fumarada es algo hermoso y maravilloso. No obstante, creamos un rastro de consecuencias, de influencias y de ambiente.

Luego de cambiar de dirección, de trabajo o de amigos, oro para dejarles un rastro memorable y alentador. “Sean, pues, aceptables ante ti mis palabras y mis pensamientos, oh Señor, roca mía y redentor mío”, Salmos 19:14. 

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Por Karen Spruill. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL © 1999.


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