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Siendo un “Magnífico” Abuelo
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Fotografía: Dreamstime
¡Soy abuelo! Mi esposa y yo nos convertimos en abuelos por primera vez hace sólo unos meses. Me siento emocionado. No hay nada como esto. Debo admitir que la sola idea de que un “tipo joven” como yo se convirtiera en abuelo, me impactó al principio; pero cuando por primera vez tomé a mi hermosa nieta en brazos, mi vaciliación se esfumó completamente.

Pienso que los abuelos juegan un papel muy importante en el desarrollo del corazón de los niños. Los abuelos pueden ser muy influyentes ayudando a moldear el valor personal de un niño. Los abuelos pueden comunicar el amor incondicional como nadie más podría hacerlo. Desde luego, este puede convertirse en un exceso y debería evitarse. Pero existe un lugar especial creado en el corazón de los niños que solamente puede ser llenado por la abuela o el abuelo.

Mi abuela maternal fue –quizás–, la persona más influyente (junto a mis padres) durante mi joven vida. Con cuatro niños varones pequeños, mi madre se sentía feliz de que pudiéramos turnarnos para pasar una semana durante el verano en la casa junto al lago de mi abuela. Aún juegan en mi memoria los momentos de la pesca, de las caminatas por senderos cubiertos de arena o los partidos de béisbol que veíamos con mi abuelita en su televisor a imagen blanco y negro. Cuando me preguntaba si alguien me amaba más que a nadie en el mundo, sabía que siempre podía contar con el amor de abuelita.

Casi Como Abuelos

Pero los abuelos no siempre tienen que ser familiares de sangre. Muchos de nosotros nunca conocimos siquiera a uno de nuestros abuelos por causa de muerte o distancia. Sin embargo, puede haber gente especial, quizás miembros de su iglesia, que han sido casi como abuelos para usted o para sus hijos. Pero tenga presente seguir instrucciones de seguridad al dejar con otros adultos a sus hijos. Puede haber eventos desafortunados que los dañarían. Si usted no conoce bien a algunas personas, nunca deje a su niño solo con otra gente.

Disfruto al ver a nuestra pequeña nieta casi una vez por semana. Sólo tiene seis meses de edad y por algún tiempo se mostraba vacilante al tratar de dejar los brazos de sus padres. Pero el cariño y el amor han pagado buenos intereses. Me encanta tomarla en brazos y caminar con ella por la casa, observando pequeños detalles de su interés que la distraigan. Ella es preciosa. No puedo imaginar que mi nieta no forme parte de la familia. Después de todo, ¡ella fue la que me sumergió en el mundo de los “magníficos” abuelos!

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By Curtis Rittenour. Copyright © 2012 by
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