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¡Ranas y Dones!
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Fotografía: Dmitry Mizintsev
¡La recién pasada tarde, sucedió! Las ranas de nuestro estero empezaron a cantar. Y lo hicieron muy bien, debo agregar. Los tenores hacían resonar la primera melodía, las ranas toro dejaban oír sus bajos y el resto de ellas llevaba una melodía constante y deleitosa. El título de su actuación, claramente se llamó: “¡Primavera!”

Reconocí la canción como el mismo coro familiar que llega a mis oídos cada año, y no perdí tiempo para compartirlo con mi esposo. “Marcos, ¡las ranas están cantando!”, exclamé mientras me detenía en la terraza para escuchar atentamente en la oscuridad. “¡Niños!” Escribí en el correo electrónico que le envié a mis hijos ya grandes, “…¡las ranas están cantando!” Cada uno de nosotros respondió con el mismo gozo de cada año, recordando lo deleitoso de ese momento familiar anual, que marca la llegada de la primavera.

La previsibilidad de este acontecimiento es certera. Pero algo más es igualmente predecible. Cada vez que salgo a caminar y escucho cantar a las ranas, me dirijo hacia la orilla del estero. Y cada vez que me acerco, el coro calla inmediatamente. Siempre me asombra, aunque suceda vez tras vez. Y la razón es obvia. Las ranas dejan de cantar porque presienten que alguien se acerca y temen ser descubiertas.

Inspirador Primer Plano

Pienso que es algo muy normal para las ranas, pero es una lástima porque sus canciones deberían ser mucho más inspiradoras ¡a través de un primer plano! Las notas serían más claras, el volumen más alto y la unidad del coro mucho más indeleble. Pero, claro, es la forma de actuar de las ranas.

¿Y qué diremos de las personas? ¿Conoce a personas que poseen talentos maravillosos y únicos, pero que solamente utilizan en su propio “estero”? Los pocos privilegiados que se juntan en el estero con esas personas tienen el privilegio de beneficiarse de sus dones, pero más allá de eso, esas personas (y sus dones) son totalmente desconocidos. Y así, como con las ranas, es una lástima, porque si ellos expanden su territorio, ¡muchas personas más serían inspiradas a través de sus dones! Se conectarían en forma más personal con otros mientras testifican del amor de Dios. Disfrutarían al trabajar unidos con otras personas compartiendo sus talentos.

¿Por qué a menudo nosotros nos sentimos temerosos de cantar alabansas a Dios, abiertamente? Puede que alguien esté dolido o nos hayan ofendido y nos protegemos al no permitir que se repita la experiencia de ese dolor. O quizá sea que ellos no sientan que deban ofrecer nada. Cualquiera sea la razón, lo más probable es que haya sido susurrada en nuestro oído por el enemigo de Dios, quien desea que nos quedemos callados. Su lema es que, si usted no puede decir nada malo acerca de Dios, entonces que no diga absolutamente nada. Necesitamos darnos cuenta del secreto que posee Satanás: que Dios mora en la alabanza y que mientras más alabamos a Dios, el Señor morará mucho más dentro de nosotros. Y mientras más dentro de nosotros esté el Señor, se nos hará mucho más natural compartir abiertamente nuestros talentos con los demás y cada vez lo haremos con más bravura.

“Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para el bien de todos” ( I Corintios12:7).

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Por Gwen Scott Simmons. Derechos © 2010 de
GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. Este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión REINA-VALERA © 1995.


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