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Con los Brazos Extendidos
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Fotografía: Rochak Shukla
Uno podría escribir un libro acerca de la tristeza de Haití luego que un terremoto de 7.0 grados de magnitud estremeciera ese país. Observamos cómo el mundo se unió para enviar ayuda a aquellos que quedaron heridos y sin hogar. Miles de voluntarios han llegado a la escena para llevar ayuda a los haitianos.

Mi esposo es uno de esos voluntarios y se hizo amigo de un doctor que está prestando sus servicios en una tienda de campaña a los 15.000 haitianos que han sido desplazados. El doctor le contó la siguiente triste, pero a la vez hermosa experiencia que experimentó a poco de llegar luego del terremoto.

“Un hombre cristiano entró para que le curáramos las heridas que tenía en la parte baja de su cuerpo. Mientras lo atendía, el hombre comenzó a contarme su historia. Su hijo pequeño dormía en su pecho cuando comenzó a temblar. Una pared cayó sobre ellos, aplastándolos. El niño se aferró al regazo de su padre –extendiendo sus bracitos. El padre no se pudo mover para ayudar a su hijo. La peor parte es que los dos estuvieron allí, tendidos durante tres días mientras el padre veía morir a su pequeño.

Las Marcas de los Huesos de Su Hijo

“Las marcas de los huesos de su hijo aún estaban en el pecho del padre cuando lo examiné.  Cuando terminé, le dije al hombre cuánto sentía que le hubiera acontecido esa tragedia. Le dije: ‘No puedo comprender a cabalidad el dolor que usted debe sentir. Nunca he perdido a un hijo.” Pero luego, creo que Dios me dio las palabras que expresé a continuación. Seguí, diciendo: ‘Pero conozco a Alguien que puede entender completamente su dolor. Dios mismo vió impotente cómo moría Su hijo –también con los brazos extendidos. Él comprende su dolor en forma personal.’”

El doctor contó que el semblante del hombre cambió mientras entendía que Dios realmente comprende su pena. Era exactamente lo que necesitaba escuchar. Se alejó, confortado, porque ya no tenía que llevar su carga solo.

“De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16).

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Por Nancy Canwell. Derechos © 2010 de
GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. Este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión REINA-VALERA © 1995.


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