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En Defensa de los Animales
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Fotografía: Studiomill
Tengo un corazón muy sensible por los animales, especialmente hacia aquellos que han sido abusados o descuidados por sus amos. Uno de mis programas favoritos de televisión es uno que rescata a un animal (generalmente a un perro, gato o caballo) de su medioambiente negligente y lo ayuda a que se convierta en un animal saludable y sociable, de manera que pueda ser adoptado. Adoro a esos animales y a esas personas que los rescatan. Creo que ellos son guardianes especiales de la creación de Dios, y me hace querer ser uno de ellos.

Uno de esos héroes es nuestra vecina, la señora Lindley. Aunque es una persona mayor y sufre de enfisema, esa delgada dama trabaja sin descanso en rescatar animales que han sido descuidados y muchas veces reporta aquellos casos de abusadores de animales a la policía. Tiene un patio cercado para sus amigos adoptados y gasta parte de su dinero en el avance de su pasión por salvar a perros y a gatos. Debido a su dedicación para detener el abuso animal, no es muy admirada entre la gente. Pero los animales la quieren mucho. Y nosotros, también. Cuando el Señor regrese en busca de su pueblo, espero ver a la señora Lindley entre ellos con un montón de allegados peludos en torno a ella.

Recientemente pude obtener un pequeño logro en defensa de los animales.

Atado a un Poste

Había pasado varias veces frente a una casa durante el invierno y visto a un pequeño perrito negro a la intemperie, atado a un poste, bajo la nieve, sin caseta ni refugio. Ese día en particular, lo vi bailando con sus patitas, tratando de no tocar el frío suelo. “Esto es demasiado”, pensé. Había llegado el momento de hacer algo. Toqué en la puerta de la casa, pero nadie me abrió.

Así que fui a la comisaría para preguntar si en el área habría una organización  a la cual se le pudiera reportar ese abuso. Sí, la había. Entonces llamé y ellos trajeron a un perro amaestrado donde esa familia con instrucciones para que aprendieran a tratar a su mascota en forma apropiada.  También se les advirtió de las consecuencias de no seguir las instrucciones.

Debo decir que me sentí muy bien al involucrarme en defensa de aquel perrito.

Entré al carro agradeciéndole al Señor por ayudarme a intervenir y, entonces, exclamé: “¡La señora Lindley reina para siempre!” La señora Lindley y todos los otros maravillosos defensores de las criaturas de Dios, son una inspiración para el resto de nosotros, de manera que nos involucremos para ayudar a los animales. Ya sea que terminemos adoptando animales, cuidándolos o cobijándolos, o sólo mantengamos nuestra vista alerta hacia la negligencia, estaremos demostrándole a nuestros hijos que el amor por los animales se demuestra con nuestras mascotas. Nuestro Creador le dio a la humanidad el dominio sobre los animales. Y dominio sobre ellos no significa tener la mano pesada, sino una mano apacible, dispuesta a alimentar y a cuidar.

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Por Raquel Levy. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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